El precio de la verdad
El precio de la verdad

Dirigida por

Billy Ray

Año

2003

Etiquetas

1990 | Internet | Prensa

Relación con las Telecomunicaciones

Situación: Diarios y revistas ya estaban en internet desde 1994 pero en 1998 la prensa digital despegó al desvelar que el mal periodismo se puede encontrar en cualquier medio y concluir que la calidad la da el autor y no el soporte.

Situación: Tiempo tecnológico y espacio social de la eclosión de internet y las empresas puntocom.

El precio de la verdad: jaque digital al fabulador impreso

La revista The New Republic se publicó por primera vez en 1914. Desde entonces siempre ha destacado en periodismo político americano. En mayo de 1998, la plantilla contaba con 15 redactores. La edad media de la redacción era de 26 años. El más joven de ellos era Stephen Glass.

La publicación del artículo "Hack Heaven" (El paraíso del hacker), un intrigante escrito de rabiosa actualidad empresarial que describía con detalle las andanzas de un pirata informático menor de edad cuyo representante logra un lucrativo acuerdo extorsionando a una compañía de software que había sido una de las víctimas del pirata, marca el declive y la caída profesional de Glass cuando desde la revista digital www.forbes.com se pone en tela de juicio la veracidad de las fuentes y hechos descritos en el artículo impreso. Finalmente se supo que Glass se había inventado la totalidad o parte de los hechos que había expuesto en 27 de los 41 artículos que escribió para The New Republic.

Forbes es una revista especializada en el mundo de los negocios y las finanzas, publicada en Estados Unidos y fundada en 1917. El sitio de internet Forbes.com se abrió en 1996 y en 1998 su artículo destapando el fraude periodístico de Stephen Glass en The New Republic atrajo la atención del periodismo en internet.

"El precio de la verdad" no sólo es el estudio de un personaje con mucho talento y a la vez muchas flaquezas; también es una reflexión acerca de la profesión que protege las libertades mediante la búsqueda de la verdad y lo que ocurre cuando la confianza del lector se ve traicionada. Y, también, es una cuidada mirada sobre aquel instante, en el tiempo tecnológico y en el espacio social, en el que internet y las empresas punto com eclosionaron, en este caso con el valor añadido de que los hechos, circunstancias, medios y personas estaban en ambos lados de la balanza: una revista impresa, con solera y de concepción clásica como The New Republic que por no tener no tenía ni fotos en sus artículos y una revista digital, más moderna pero por ello en entredicho, como Forbes.com que si bien era la vertiente electrónica de la publicación impresa tenía que labrarse el reconocimiento de sus lectores.

Dentro de The New Republic estaba la facción que abogaba por incluir imágenes, fotografías, en los artículos: "si los artículos llevaran fotografías, lo del 'Paraíso del hacker' no hubiera ocurrido". Puede que en 1998 hubiese sido suficiente pero diez años más tarde hubieran estado en el mismo riesgo porque la situación la resumió perfectamente Adam L. Penenberg en el artículo titulado "Mentiras, malditas mentiras y la ficción" (Lies, damn lies and fiction) que apareció publicado en forbes.com el 5/11/1998: "Resulta irónico que los periodistas digitales hayan recibido mala prensa desde los medios impresos por la presentación de artículos de mala calidad. Pero la verdad es que el mal periodismo se puede encontrar en cualquier lugar. No es el medio, es el autor."

Puede afirmarse que la prensa digital ha revolucionado el mundo de los medios de comunicación. La red ha hecho posible que desde cualquier punto del planeta podamos estar informados de lo que ocurre casi en tiempo real. La prensa digital ha iniciado una carrera de velocidad que parece no tener límites y en España este despegue digital lo inició en 1994 la revista cultural en catalán El Temps, de Valencia; primero en Servicom y luego desde Internet (www.eltemps.cat).

En 1994, El Periódico de Catalunya y El Mundo anunciaron que iban a poner sus ediciones diarias a disposición de los usuarios de ordenadores a través de Servicom. El diario catalán sí lo hizo aunque El Mundo (www.el-mundo.es) optó por ofrecer varios productos bien diferenciados entre sí, de periodicidad semanal, sin poner desde un principio la edición diaria electrónica en Internet.

En 1995 los tres principales diarios de Barcelona, El Periódico de Catalunya (www.elperiodico.es), La Vanguardia (www.vanguardia.es) y Avui (www.avui.es) podían consultarse diariamente en Internet.

ABC también se hizo electrónico (www.abc.es). Primero editó -y en ello fue pionero en España- una colección hemerográfica en CD-ROM que no incluía todo el periódico sino sólo el suplemento ABC Cultural. Más tarde, en 1995 puso una edición electrónica diaria en Internet.

El último de los grandes diarios españoles en saltar a la red fue El País (www.elpais.es) y lo hizo en mayo de 1996, coincidiendo con su vigésimo aniversario. En 1999 "publicaba" Ciberpaís, un suplemento dedicado a la informática y la red que solo se podía leer en pantalla pues no había edición impresa.

Vídeos

En este país hay 16.800 revistas pero solo una presume de ir siempre a bordo del Air Force One. Eso es lo apasionante de trabajar en The New Republic.

Del paraíso del hacker al infiermo del redactor

El periodismo está lleno de fantasmas, de fanfarrones e imbéciles. Están siempre vendiéndose, negociando los contactos, tratando de parecer más importantes de lo que son. Lo bueno es que esta clase de periodistas te ayudan a destacar. Si eres incluso un poco humilde, un poco honesto o solícito, puedes sobresalir. Por eso le llevas el almuerzo a un compañero si aún no ha terminado su artículo, te acuerdas de los cumpleaños. Es cierto, el periodismo es un trabajo muy duro, todos estamos bajo presión y nos sacrificamos por sacar el número a tiempo, nadie duerme apenas, pero a veces puedes esbozar una sonrisa, es decir, hasta Woodward y Bernstein salían a tomar una hamburguesa y ganaron un Pulitzer. Algunos periodistas creen que el contenido político es lo que hace memorable un artículo. Yo creo que son las personas que descubres, sus rarezas, sus defectos, aquello que los hace graciosos o más humanos. El periodismo es el arte de captar el comportamiento. Tienes que saber para quien escribes y tienes que saber qué se te da mejor. Yo tomo nota de lo que hace la gente, averiguo lo que la conmueve, lo que la asusta y sobre eso escribo. De este modo son las personas las que cuentan la historia, y sabéis qué, esta clase de artículos también pueden ganar premios Pulitzer.

El periodismo está lleno de fantasmas

Los periodistas digitales no dan crédito a la tosca página web de JUKT Micronics. Aún siendo 1998, no es para menos: la página puede dar el pego al director de un medio impreso pero no al de uno digital. Por otro lado, desde que el redactor corrige la letra en la URL y le da al intro... transcurren 25 segundos hasta que empieza a aparecer el contenido de la página. Da tiempo para unas frases de lo más relevante pero tampoco es nada exagerado.
*Dato: http://members.aol.juktm.html (url irreal, la real era http://members.aol.com/jukt/jukt.html).
*Información: Es la web de JUKT Micronics.
*Conocimiento: ¿Cómo una empresa de software tiene su web en members.AOL.com en vez de tener un dominio propio?.
**Dato: 605.
**Información: Es el teléfono del contacto.
**Conocimiento: 605 no es un teléfono de Nevada.
Si fuese un wéstern, aplicaría "Nunca debiste cruzar el Mississippi, Flanagan" pero tratándose de periodistas, "Nunca debiste escribir sobre el hacker, Glass: acabas de jaquearte". Y es que en este duelo en sede editorial el bando digital tiene el sol a favor pues conoce el paño.

Desmontando a Glass

La película plantea dos interesantes cuestiones: el poder de la prensa y de los medios de comunicación en general y el hecho de que las personas que trabajan en ellos no sean capaces de utilizarlo con responsabilidad y honorabilidad. La tecnología es una componente formal que no excusa el fondo: con independencia del soporte utilizado, papel o internet, el trabajo ha de estar siempre revestido por el decoro como elemento fundamental para lograr el respeto del público al que se dirige.

Análisis de principios éticos

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