La guerra de las corrientes
La guerra de las corrientes

Dirigida por

Alfonso Gomez-Rejon

Año

2017

Relación con las Telecomunicaciones

Personaje: EDISON, Thomas Alva.

Personaje: TESLA, Nikola.

Personaje: WESTINGHOUSE, George.

Situación: La feroz competencia entre Edison y Westinghouse, corriente continua y corriente alterna, dio origen a la llamada "Guerra de las Corrientes", batalla tecnológica, económica y legal también conocida como "La Guerra de los Siete Años".

Situación: Los avances tecnológicos que pueden parecer esotéricos en su momento pueden acabar afectando a la vida cotidiana.

Situación: Los inventos que pueden llegar al mercado son los que realmente pueden cambiar el mundo.

La guerra de las corrientes: Lo que importa es la distancia

Después de la presentación de la lámpara de Edison a finales de 1879 y de la Exposición Mundial de París en 1881 los nuevos sistemas de iluminación eléctricos se convirtieron en el logro tecnológico más importante del mundo. 'Electricidad' era la palabra mágica y sus aplicaciones crecían continuamente.

La electricidad podía sustituir el vapor para hacer funcionar los motores. Era una segunda revolución industrial y, en ciudades europeas y americanas, las centrales eléctricas se multiplicaban basadas en el diseño de Pearl Street, la central que Edison estableció en 1882 en Nueva York. Fue la primera central eléctrica comercial del mundo y, aunque era una planta enorme para su época, podía producir y distribuir electricidad a tan solo una milla cuadrada de Manhattan.

La demanda de electricidad pronto condujo al deseo de construir centrales eléctricas más grandes y de llevar la energía a mayores distancias. Además, la rápida distribución de motores eléctricos industriales provocó una fuerte demanda por un voltaje diferente a los 110 voltios usados para la iluminación. El sistema de Edison, que utilizaba la corriente continua (CC), era poco adecuado para responder a estas nuevas demandas. El problema del transporte era aún más difícil, puesto que la distribución interurbana de grandes cantidades de CC en 110 voltios era muy costosa y sufría enormes pérdidas por disipación en forma de calor.

En 1886, George Westinghouse fundó Westinghouse Electric Company (WEC) para competir con Edison General Electric. El sistema de WEC se basaba en los descubrimientos y las patentes de Nikola Tesla, quien creía apasionadamente en la superioridad de la corriente alterna (CA). Su argumento se basaba en que las pérdidas en la transmisión de electricidad dependen del voltaje: a mayor voltaje, menores pérdidas. Y a diferencia de la CC, el voltaje de la CA se puede elevar con un transformador para ser transportado largas distancias con pocas pérdidas en forma de calor. Luego, antes de proveer energía a los clientes, el voltaje se puede reducir a los niveles adecuados.

Edison estaba conmocionado por la aparición de la tecnología de Tesla que amenazaba sus intereses en un campo que él mismo había creado. Edison y Westinghouse se enfrentaron en una batalla de relaciones públicas, que los periódicos denominaron 'la guerra de las corrientes', para dirimir qué sistema se convertiría en la tecnología dominante.

Se habían producido diversos accidentes, incluso con resultado de muerte, con corrientes de alta tensión y Edison estaba dispuesto a mostrar la CA como mucho más peligrosa que la CC. Los aliados de Edison, en particular Harold Pitney Brown, llegaron a electrocutar diversos animales en su afán por llegar a demostrar los peligros de la CA. El único apoyo que Edison brindó a la corriente alterna fue para su empleo en una silla eléctrica que sirvió para electrocutar al asesino convicto William Kemmler.

Durante la Feria Mundial de Chicago de 1893, Tesla tuvo su gran oportunidad. Cuando Westinghouse presentó un presupuesto por la mitad de lo que pedía General Electric, la iluminación de la Feria le fue adjudicada y Tesla pudo exhibir sus generadores, dínamos y motores de CA.

Más tarde, la Niagara Falls Power Company encargó a Westinghouse el desarrollo de su sistema de transporte. Fue el final de la "guerra de las corrientes" y la CA acabaría imponiéndose en todo el mundo.

La película de Gomez-Rejon cuenta la historia de esta competencia, aunque no es completamente fiel a la historia y, básicamente, comete dos errores.

Primero, muestra a Franklin Pope, el ingeniero jefe de Westinghouse, electrocutándose mientras trabaja para perfeccionar un motor de CA en Pittsburgh. De hecho, Pope estuvo asociado con Edison entre 1869 y 1870 con resultado, entre otros proyectos, de la invención del teletipo de bolsa, y luego se convirtió en un abogado de patentes con Westinghouse como cliente. Murió mientras solucionaba un problema con el equipo de alta tensión en su sótano de Massachusetts en 1895, unos años después de los acontecimientos centrales de la película.

En segundo lugar, la película establece un paralelismo de simultaneidad entre la apertura de la Feria Mundial de Chicago de 1893, que fue iluminada por la corriente alterna de Westinghouse, y la escena de la ejecución de un asesino convicto en Nueva York en una silla eléctrica también alimentada por corriente alterna de Westinghouse. Sin embargo, la ejecución de William Kemmler tuvo lugar en 1890, tres años antes de la feria.

Al margen de estos deslices históricos utilizados con fines dramáticos, la película muestra cómo los avances tecnológicos que pueden parecer esotéricos en ese momento pueden afectar a la vida cotidiana. Y, además, acierta en dos puntos clave: la creación de tecnología ha sido un motor de grandeza nacional durante gran parte de la historia de Estados Unidos y los inventos que pueden llegar al mercado son los que realmente pueden cambiar el mundo.

La película fue presentada en el festival de Toronto de 2017 con un montaje supervisado por Harvey Weinstein (coproductor del film y responsable de su distribución) pero con el que el director no estaba de acuerdo. La recepción de la crítica fue muy negativa. Tras la disolución en 2018 de The Weinstein Company y la adquisición por parte de una nueva distribuidora, el director realizó una nueva versión de la película introduciendo modificaciones (regrabó cinco escenas adicionales, eliminó 10 minutos de metraje total, una nueva banda sonora...), que ha sido la estrenada en cines en 2019 y 2020.

Vídeos

Para el director, la guerra de las corrientes es una historia de celos e intrigas sobre el poder real y el poder de la imagen. Gomez-Rejon: "Siempre quise crear una película del futuro y no del pasado. Que el espectador pensara en la responsabilidad que conllevan las nuevas tecnologías. Los retos más difíciles los vamos a encarar a nivel psicológico por los cambios que traerá la revolución digital. ¿Nos va a dar tiempo a adaptarnos a los inventos? Siempre ha habido una conexión entre la cultura y la tecnología. Nuestra conciencia pronto estará en la nube digital. Hoy esa tecnología ya está manipulando la elección de presidentes". Otro de los temas latentes en su película es la inmigración, que tanto ha ayudado al desarrollo de Estados Unidos: "Efectivamente, para mí, hijo de emigrantes mexicanos y vascos, es fundamental que no se olvide. Y además rodé una nueva secuencia, la del despido de Tesla, al que le quitan todo y dejan sin voz, para dejar constancia de lo que a mí me pasó con Weinstein. Como Tesla, creí morir. No podía hacer realidad mis sueños. Ahora espero que la película hable por sí sola y que nunca más se defina por su relación con Weinstein".

Tráiler

Gomez-Rejon empezó como asistente personal de grandes del cine como Nora Ephron, Robert de Niro, Martin Scorsese o Alejandro González Iñárritu antes de saltar a ser asistente de dirección y, finalmente, director de la segunda unidad de películas como Babel (2006, Alejandro G. Iñárritu ), Argo (2012, Ben Affleck) o La sombra del poder (2009, Kevin Macdonald). En 2015 ganó el premio del público en Sundance con su segundo largo, Yo, él e Irene, que se estrenó en todo el mundo. Ya estaba llamado a grandes presupuestos, y la oportunidad le llegó con La guerra de las corrientes. Solo había un pero: el productor sería Harvey Weinstein, conocido como Harvey Manostijeras. Por eso en su contrato, por si acaso, introdujo la cláusula Scorsese: si llegaba el enfrentamiento entre director y productor, Martin Scorsese, mentor de Gomez-Rejon, podría intervenir como mediador. En el festival de Toronto de septiembre de 2017 la crítica despotricó sin piedad contra la película. Un mes más tarde empezaron las informaciones que describían el comportamiento de depredador sexual de Weinstein y estalló el #MeToo. Weinstein aún tuvo tiempo para remontarla y por lo que se dice en los mentideros aún a peor y con una voz en off de inicio a fin. Con la caída de Weinstein, la película se perdió en el limbo de la industria de donde fue rescatada por el estreno europeo. Cuando el filme fue adquirido por la empresa 101 Studios, que empezó a negociar su venta a Europa, el director pudo hacer uso de la cláusula Scorsese en virtud de la cual, dos años después de aquella presentación en Toronto, se estrena el montaje del director.

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