Titanic
Titanic

Dirigida por

James Cameron

Año

1997

Etiquetas

1910 | Telégrafo

Relación con las Telecomunicaciones

Situación: Supuso un cambio decisivo para la historia de las telecomunicaciones pues impulsó la firma de un acuerdo sobre reglas internacionales.

Situación: Sirvió para que se mejoraran los procedimientos utilizados en situaciones de emergencia en el mar.

Publicaciones disponibles sobre Titanic.

Titanic: ¡Santo Dios!

El hundimiento del Titanic suele interpretarse como un aviso del catastrófico final de la moderna creencia en el progreso. Las numerosas versiones cinematográficas del suceso muestran la fascinación que ha suscitado el destino del lujoso transatlántico.

La versión de James Cameron costó $200M del año 1997 y obtuvo 11 estatuillas de la Academia de Hollywood, un hito ni tan siquiera rozado desde Ben-Hur (1959, William Wyler). La revisión de Cameron del mito del Titanic certifica su talento para contar historias de amor melodramáticas.

La película desarrolla durante 185 minutos una narración que se ajusta a la estructura clásica de prólogo (21 minutos), tres actos (24, 59 y 67 minutos) y epílogo (14 minutos).

Prólogo: El dibujo de Rose.
En una de las inmersiones entre los restos del naufragio del Titanic, el submarino encuentra una prueba del tesoro: el dibujo a carbón de una muchacha que luce 'el corazón del mar' en su cuello. Las imágenes del dibujo aparecen en las noticias de televisión y Rose, que tiene 101 años, se queda con todos cuando a la pregunta '¿puede decirme quién es la mujer del dibujo', responde 'desde luego, la mujer del dibujo soy yo'. Rose y su nieta son llevadas al barco de la expedición de rescate donde se les muestra una reconstrucción por ordenador del naufragio. Rose accede a complementar la simulación explicando su historia: "Han pasado 84 años y aún percibo el olor a recién pintado. La vajilla nunca había sido usada. Nadie había dormido entre aquellas sábanas. Llamaban al Titanic 'el buque de los sueños'. Y lo era; realmente, lo era".

Acto I: Rose conoce a Jack.
Presentación de los espacios y de los personajes: la grandeza del Titanic, Rose, la madre, el prometido, el mayordomo. Mientras Rose sube al barco ("era el buque de los sueños para los demás pasajeros, para mí era un barco de esclavos que me llevaba encadenada de regreso a América"), Jack consigue un billete de tercera clase en una venturosa mano de cartas. Con todo el pasaje ya a bordo, el buque insumergible zarpa y Jack, brazos al viento del nuevo mundo que se abre ante él, no puede por menos que dar rienda suelta a tanta emoción y buena suerte ("soy el rey del mundo") mientras la cámara rubrica un movimiento en diagonal de proa a popa en lo que se ha tildado como plano imposible por algunos espectadores y plano del millón de dólares por uno de los productores. Más tarde, desde las cubiertas de sus respectivas clases, las miradas de los dos jóvenes coinciden por un momento, un apunte visual de flechazo desde tercera a primera clase. Esa noche, Rose intenta alejarse lo más posible de su destino en América y corre hasta que llega a la popa e intenta lanzarse al agua pero Jack la convence, la salva de caer y, aún a riesgo de ser detenido por un malentendido, le cubre las espaldas al no desvelar el verdadero motivo de la presencia de Rose en popa. Jack pasa de sospechoso a héroe y el prometido de Rose aprovecha la ocasión para marcar territorio: "Tal vez le apetecería cenar con nosotros mañana. Entretendría a nuestros amigos contando su hazaña". Jack, jugador avezado, le sigue el envite: "Claro, cuente conmigo".

Acto II: Rose es feliz con Jack.
Esa noche, Rose es tentada cuando su prometido le enseña el diamante 'el corazón del mar'. Pero Rose empieza a ver la salida de su túnel particular cuando al día siguiente pasea con Jack por cubierta y, tras acabar la comprometida cena, Jack la invita ("haz que cuente, reúnete conmigo bajo el reloj") a una fiesta, con música y baile, en tercera clase. Al día siguiente, con el Titanic a toda máquina para ganar un día de travesía, Rose choca con la realidad: su prometido le hace un explícito avance práctico de cómo va a ir el tema matrimonial utilizando la mesa del desayuno como analogía básica, su madre la chantajea psicológicamente y el mayordomo mueve los hilos para que Jack no aparezca más por primera clase. Mientras en el puente se recibe el aviso de que se han visto icebergs, Jack se las ingenia para subir a primera y coincidir con Rose pero ella está emotivamente desbordada y, como manera de conseguir un respiro, rechaza a Jack. Cuando Rose vuelve a verse como convidada de piedra en la cotidiana vida social que tanto gusta a su madre, opta por volver con Jack; en un reencuentro en la proa del Titanic en el que Rose besa a Jack componiendo ambos un vivo y representativo mascarón de proa que pone un cálido toque humano en el frío altar de acero que es en sí el barco a toda máquina. Rose le pide a Jack que haga un dibujo de ella con el diamante, solo con el diamante. Cuando Jack completa el dibujo, Rose le dice que devuelva el diamante a la caja fuerte y deje allí también el dibujo acompañado de una nota manuscrita: "Querido, ahora podrás guardarnos a los dos en tu caja fuerte". El regreso imprevisto del mayordomo empuja a Rose y Jack a una escapada que les lleva hasta la bodega de carga en donde completan su felicidad física y emocional en la icónica escena del clímax con la mano dejando su impronta descendente en el vaho que impregna los cristales del coche que ha sido arte y parte de su unión. Cuando Rose y Jack suben a cubierta, son testigos presenciales de la colisión con el iceberg y ajenas víctimas del plan que el prometido y el mayordomo han tramado para con Jack que acaba esposado en una de las cubiertas inferiores acusado de haber robado el diamante.

Acto III: Naufragio del Titanic y muerte de Jack.
Comienza el naufragio. El capitán manda enviar la señal de SOS. Rose se da cuenta de que Jack ha sido víctima de una artimaña para separarlo de ella inculpándolo de robo y salta del bote salvavidas de nuevo al barco para buscar y rescatar a Jack. De la mano de Rose y Jack recorremos el barco y somos testigos de primera fila de lo que fue el naufragio. La escena del desgaje de la popa y su posterior hundimiento con Rose y Jack aferrados a la barandilla ("Jack, aquí fue donde nos conocimos") viendo acercarse el agua o la que un bote salvavidas se abre paso entre los cadáveres congelados que flotan en el agua en busca de supervivientes resultan tan terribles como inolvidables ("Mil quinientas personas perecieron en el mar cuando el Titanic se hundió bajo nuestros pies. Hubo veinte botes con supervivientes y solo uno regresó para ayudar. Uno. Seis personas pudieron ser recuperadas con vida del mar, incluyéndome a mí. Seis"). Y la versión 3D de 2012 sube el envite: la escena de Rose sobre el trozo de madera y Jack en las heladas aguas ofrece tal detalle de la piel de ambos que en la butaca la emotividad roza el ahogo ("nunca me rendiré, te lo prometo").

Epílogo: Rose es fiel a Jack.
Rose explica el salvamento de los náufragos por el Carpathia y, solo para el espectador, cómo el diamante acabó en sus manos. Esa noche, mientras los cazatesoros duermen convencidos de que ya no van a encontrar el diamante, Rose se acerca a la popa del barco, lanza el diamante a las oscuras y frías aguas y mientras el corazón del mar baja hacia el fondo marino, Rose vuelve a la cama y en un onírico desenlace, sueño reconfortante o placentera muerte, se reúne de nuevo con Jack bajo el reloj ante la cómplice mirada de quienes aquella aciaga noche de 1912 quedaron vinculados al destino del Titanic.

Los hitos de tiempo se recogen en el esquema adjunto, uno de los primeros diagramas temporales de Joan Marimón (realizado a partir de múltiples visionados de la película durante su estreno en 1997). En el eje X, el tiempo. En el eje Y, la curva emotiva según el crecimiento de interés de la secuencia.

Titanic

Clic sobre la imagen para obtener el diagrama en grande

White Star Line.

El proyecto del Titanic nace en una conversación en la actual (2012) sede de la embajada española en Londres. La compañía naviera, White Star Line (Línea Estrella Blanca), quiere ganar más dinero pero también sorprender, dejar con la boca abierta a la competencia, hacer aquello por lo que muchos darían la vida: crear algo nuevo, inédito. O sea que el Titanic es ya desde su concepción una de las maravillas del mundo. De un mundo, recién estrenado el siglo, que vive aún pocos estímulos sociales. Así, la publicidad que llevó a cabo la compañía hablaba de lujo y comodidades, en una situación tan extraordinaria como cruzar el Atlántico, cuando los viajes eran solo posibles para los ricos... o una salida hacia adelante para los emigrantes.

Titanic, clase Olympic.

Olympic es el nombre de la clase de barcos que la White Star Line inauguró con los transatlánticos Olympic, Titanic y Britannic.

El Titanic no fue el más grande ni el único con cuatro chimeneas pues todos los Olympic tenían cuatro, si bien la cuarta era una salida de ventilación.

Se construyó con la tecnología más avanzada del momento y presentaba novedades como el sistema de pescantes de los botes salvavidas, las nuevas hélices de tres palas de bronce, los motores, el sistema de telegrafía, el equipamiento interior y el lujo.

Acomodaba a 2.227 personas, distribuidas en tres clases y zonas para tripulación. El espacio, inversamente proporcional al número de pasajeros en cada clase.

Ofrecía camarotes de auténtico lujo, decorados con lo más nuevo del mercado: muebles y telas que llenaban estancias Imperio o Luis XV... En los comedores, vajilla de porcelana y cristal. Además contaba con gimnasio, pista de squash, piscina interior, cubierta acristalada e incluso ascensores interiores, algo inédito en la época.

Por contra, el Titanic llevaba pocos botes salvavidas. Los constructores pensaron en incluir el doble, pero no lo hicieron por estética -en contraste con la cuarta chimenea que sí se instaló- pues tantos botes robaban espacio en cubierta. Sin embargo, el Titanic inició la travesía con el número de botes que marcaba la normativa vigente en 1912, que calculaba por tonelaje. Entre la estética y la normativa, 1022 personas quedaban sin espacio en los salvavidas.

Telegrafía Marconi.

El Titanic equipaba una emisora Marconi que consistía en un doble transmisor y un doble receptor, todo instalado como un equipo único. El transmisor principal era una estación de telegrafía a rotor multichispas, capaz de entregar hasta 5 kilovatios en antena. El segundo transmisor era para ser utilizado en emergencias, funcionaba con baterías de acumuladores y empleaba un inductor de 25 centímetros de diámetro, pudiendo rendir 1.5 kilovatios. El receptor principal era un moderno modelo Marconi a detección magnética y escucha por auriculares. El receptor de reserva era un modelo algo más antiguo, con detección por cohesor tipo "Branly" y registro en cinta de papel. El alcance era de hasta 700 km de día y 3200 km de noche.

El sistema de antena fue diseñado por Marconi: se trataba de una antena polarizada verticalmente en "T" de 1/4 de onda con carga superior, donde resonaba en 700 khz (frecuencia para contactos barco-barco). La misma, mediante un acoplador inductivo, podría trabajar en 500 khz., que era la frecuencia empleada para los contactos barco-tierra y emisión de mensajes emergencia CQD/SOS.

El cable bajante de la antena no se conectó al centro del tramo horizontal de la misma sino a 1/3 de su longitud, por lo que dicha antena funcionaba también como una "Windom". La parte horizontal estaba formada por cuatro hilos paralelos de 120 metros de largo cada uno y la bajante era prácticamente vertical, de unos 40 metros, cayendo casi encima del cuarto de radio.

Durante los primeros años de aplicación de los equipos de radiotelegrafía no existían normativas internacionales sobre su uso general que indicaran la frecuencia de operación, las potencias permitidas y muchos otros aspectos cruciales para alcanzar un orden y una operación segura. Las dos grandes empresas que se disputaban el mercado de la radio, Marconi Wireless Telegraph Co. Ltd. y la alemana Telefunken, intentaban ponerse de acuerdo en ciertos aspectos elementales, pero esto no siempre era respetado, más cuando no había un ente regulador o autoridad de aplicación de normas. Así, los indicativos de radio utilizados en la época, se regían según el fabricante y no por un orden establecido en forma internacional. De este modo, en enero de 1912 Marconi asigna al buque Titanic el indicativo 'MUC' (algunos dicen MCU) que luego sería cambiado por 'MGY' ya que el anterior, correspondía a un navío que se encontraba operativo Estados Unidos. Los indicativos entonces comenzaban por la letra de la emisora de radio que se montaba a bordo, M = Marconi, T = Telefunken.

Telegrafistas Marconi.

Los radiotelegrafistas del Titanic eran empleados de la Compañía Marconi: el uso de la radiotelegrafía no estaba reglamentado y por tanto no eran directamente responsables de nada ante los oficiales del barco. Su trabajo principal consistía en enviar y recibir mensajes para los pasajeros, aunque también colaboraban con los avisos de navegación y las noticias meteorológicas para la tripulación.

Aunque los puestos de los vigías en el exterior contaban con una línea de teléfono directa con el puente de mando, el puesto de radio no disponía de línea directa. Esto significaba que los operadores debían recorrer a pie un largo pasillo para entregar las comunicaciones a los oficiales.

John Phillips y Harold Bride fueron los radiotelegrafistas a bordo del Titanic y los encargados de la sala Marconi del barco. Era en esta sala donde se enviaban y recibían mensajes tanto con otros barcos como con tierra. Los pasajeros, sobre todo los de primera clase, deseaban enviar mensajes constantemente.

Durante la tarde del 13 de abril de 1912, el día anterior a la colisión, el telégrafo del Titanic dejó de funcionar y tuvo que ser desmontado por ambos radiotelegrafistas, lo que hizo que los mensajes de los pasajeros se acumularan en la sala. El 14 de abril, John Phillips estaba muy ocupado enviando mensajes personales, malhumorado por el trabajo acumulado. Pasadas las 21:30 Phillips recibió una alerta de hielo por el Mesaba (un barco de vapor) en el que le informaban sobre la presencia de bloques de hielo en su ruta, pero Phillips omitió los envíos del Mesaba para continuar enviando los mensajes personales de los pasajeros a Cape Race. El operador del Mesaba insistió hasta que Phillips dio el recibido al mensaje, el cual nunca fue entregado en el puente por alguna razón desconocida. La causa más probable es que el oficial de radio del Mesaba no incluyó en el encabezamiento la clave MSG (mensaje al capitán), que habría hecho que el telegrama fuese puesto inmediatamente en conocimiento del capitán del Titanic.

Phillips, cada vez más enojado es de nuevo interrumpido alrededor de las 23:00 por otro barco, el SS Californian. Cyril Evans, el único radiotelegrafista a bordo del Californian, enviaba mensajes al Titanic, advirtiéndoles de la presencia de enormes icebergs en la zona y sobre todo en su camino, informándoles de que ellos habían tenido que detener el barco por culpa del hielo. Pero Phillips estaba estresado en la sala Marconi del Titanic debido a la gran cantidad de trabajo. Cyril Evans esperó un rato la respuesta de John Phillips pero sobre las 23:30 apago el equipo del barco y se fue a dormir.

Harold Bride se había retirado temprano aquella tarde para descansar un rato en su camarote, ya que debía reemplazar a John Phillips a medianoche. El Titanic chocó con el iceberg a las 23:40, 10 minutos después de que el radiotelegrafista del Californian apagara su equipo. Poco después de la colisión, Harold Bride despertó en su camarote y acudió a la sala Marconi diciéndole a Phillips que habían chocado con algo. Inmediatamente después el Capitán Edward John Smith entraba en la sala de telecomunicaciones del Titanic ordenándole a Phillips que enviara un CQD a todos los barcos próximos al Titanic. Pasada la medianoche el Capitán vuelve a aparecer de nuevo en la sala de telecomunicaciones insistiendo en que enviaran señales de socorro a todos los barcos posibles. Mientras John Phillips enviaba mensajes a través del telégrafo, Harold se dedicó a ir y venir de la sala Marconi al Capitán para informar sobre los barcos que se disponían a rescatar al Titanic. Como última oportunidad, el Capitán ordena enviar señales de SOS.

El Titanic consiguió comunicarse aquella noche con 5 barcos, el Mont Temple, su casi hermano RMS Olympic, su rescatador RMS Carpathia (que se encontraba a 58 millas) y otros dos barcos más alejados. Al cabo de un rato, Phillips se tomó un respiro y Bride lo relevó en el telégrafo. Pero Phillips volvió pronto, desesperado por haber visto la proa del barco completamente hundida en el agua. Le dijo a Bride que necesitaba urgentemente algo más de ropa y un chaleco salvavidas y se puso de nuevo a cargo del telégrafo. Eran ya las 2:00 de la madrugada del 15 de abril.

El Capitán Smith entró por última vez en la sala Marconi para informar a ambos radiotelegrafistas que su trabajo había finalizado y que ya habían cumplido con su deber. Ahora debían salvarse. Harold Bride tomó algo de dinero y algunas de sus pertenencias dirigiéndose a cubierta para intentar salvarse pero John Phillips se mantuvo trabajando frente al equipo Marconi hasta que éste se descargó.

Harold Bride cayó al agua mientras intentaba soltar el bote salvavidas, nadó hasta la superficie y subió a un bote con quince hombres a bordo, siendo todos ellos rescatados por el Carpathia la mañana siguiente. John Phillips hizo lo mismo y logró subir a un bote desplegable; sin embargo, no aguantó el frío de la noche y murió de hipotermia antes de que el Carpathia llegara al lugar del suceso.

Después del hundimiento, Harold Bride aseguró que John Phillips debía ser recordado como un héroe ya que teniendo la posibilidad de salvar su vida, se mantuvo enviando mensajes de socorro a todos los barcos posibles hasta que la fuente de energía del equipo Marconi del Titanic se apagó para siempre.

CQD, SOS, UIT y SOLAS.

En la Conferencia Radiotelegráfica Internacional, celebrada en Berlín en 1906, 29 países firmaron un convenio sobre comunicaciones inalámbricas para barcos en navegación. En el anexo a ese convenio se definieron las primeras normas internacionales sobre telegrafía sin hilos, conocidas actualmente como Reglamento de Radiocomunicaciones, que constituyeron la piedra angular del trabajo de la UIT. Muy poco después de su invención, esa tecnología fue adoptada por los barcos en peligro para pedir ayuda. Era imprescindible pues establecer una norma de comunicación para que todos, independientemente de su nacionalidad, lograran comprender esas señales, sobre todo ante una situación de emergencia.

Como en los mensajes telegráficos convencionales, el código Morse fue el método utilizado por los operadores de barcos para transmitir información. Antes del acuerdo firmado en 1906, varios países y diversas organizaciones decidieron cuáles serían sus propias señales de navegación. Una de las que tuvo mayor difusión fue la señal "CQD", propuesta por la Empresa de Comunicaciones Marinas Internacionales Marconi. Las primeras dos letras (CQ) ya se habían utilizado en la telegrafía convencional para anunciar una llamada general a todas las estaciones, a las que se añadió la letra "D" (de 'disaster'), que significa "en peligro" o "socorro".

La señal "SOS", cuyo origen se encuentra en las normas nacionales de radiocomunicación publicadas en Alemania en 1905, se adoptó a escala internacional en la Conferencia de Berlín de 1906. En esa Conferencia se decidió que "los barcos en situaciones de peligro utilizarán la siguiente señal: ... --- ... que se repetirá a breves intervalos". La señal, que consiste en una serie de puntos y rayas del sistema Morse y no en letras separadas, fue elegida porque es simple y no se presta a confusión. Pero como en el código Morse puede leerse "SOS", ésta ha pasado a ser la referencia mnemotécnica habitual de la señal.

Seis años después de la firma del acuerdo en la Conferencia Radiotelegráfica Internacional, nadie había adoptado las normas establecidas. Seguía utilizándose más de una señal de emergencia. El hundimiento del Titanic también puso de relieve la ausencia en los barcos de radiocomunicaciones durante las 24 horas del día y el hecho de que, en ciertas ocasiones, incluso cuando escuchaban los mensajes, los operadores no estaban dispuestos a responder.

La práctica habitual consistía en comunicarse por radio únicamente durante las horas del día. El radioperador del buque Californian, el más próximo al lugar en que se hundió el Titanic, no escuchó la señal de socorro porque no trabajaba por la noche. Las bengalas lanzadas por el Titanic tampoco fueron reconocidas por la tripulación del Californian debido tal vez a que los barcos de diferentes empresas navieras utilizaban numerosos sistemas de luces distintos para comunicarse durante la noche. La rivalidad comercial tampoco estuvo al margen. Los operadores de transmisiones inalámbricas eran empleados de las empresas que suministraban equipos de radiocomunicaciones a los barcos, empresas inflexibles en su intento de conseguir una participación en el mercado. Eso significaba la posibilidad de que los operadores que trabajaban para una empresa no respondieran a las señales de radio enviadas por otro operador que trabajaba para una empresa rival. Al parecer, fue lo que sucedió con algunas señales intercambiadas entre el Titanic (que utilizaba el sistema Marconi) y otros barcos.

El hundimiento del Titanic sirvió de estímulo a las autoridades marítimas para que mejoraran los procedimientos utilizados en situaciones de emergencia. Apenas unos meses después de la tragedia, en la Conferencia Radiotelegráfica Internacional celebrada en Londres en 1912 se acordó asignar una longitud de onda de 600 metros (unos 500 kHz) a las señales de socorro emitidas por radio desde los barcos. Por otra parte, todos los barcos recibieron instrucciones de mantener, a los 15 y 45 minutos de cada hora, un silencio de radio de tres minutos para que los operadores pudieran escuchar señales de socorro. En 1914 se firmó el Convenio Internacional para la Seguridad de la Vida Humana en el Mar (SOLAS, acrónimo de la denominación inglesa del convenio: "Safety Of Life at Sea"), en virtud del cual todos los barcos que transportaran más de 50 pasajeros debían, entre otras medidas de seguridad, instalar a bordo una radio.

Gracias a lo fácil que es recordarlo, el código "SOS" ha alcanzado gran difusión y cualquier persona lo utiliza cuando necesita transmitir la idea de una emergencia. Víctimas de inundaciones, por ejemplo, lo han escrito en los techos de sus viviendas como indicación para los helicópteros de rescate, y las ya célebres tres letras que lo forman pueden verse habitualmente en pancartas durante marchas de protesta organizadas por innumerables motivos. Pese a ello, el 1 de enero de 1998 se puso término a la utilización del "SOS" como señal de socorro oficial, código que fue sustituido por modernos sistemas de comunicaciones por satélite y mensajes vocales.

Vídeos

Estamos en 2012. Hay muchas razones para reestrenar Titanic este año. La primera, que el 15 de abril se cumplen 100 años del hundimiento del famoso barco, que se suponía insumergible y que terminó a 4.000 metros de profundidad, tras chocar con un iceberg. Una catástrofe que se saldó con el fallecimiento de 1.517 personas. Sigue siendo la tragedia marítima más recordada de la historia, en parte gracias al cine y la televisión. La segunda, que también se cumplen 15 años del estreno de la película (19 de diciembre de 1997), que convirtió a James Cameron en "el rey del mundo", como se autodenominó al recoger 11 premios Oscar, entre ellos los de mejor película y director. El reestreno también coincidirá con el centenario (en mayo) de los Estudios Paramount, que cofinanciaron la película (junto con Fox). Son los más antiguos (1912) junto con los de Universal (de diciembre del mismo año). La tercera es que la película sigue siendo la segunda más taquillera de la historia del cine (1.843,2 millones de dólares). Encabezó ese ranking durante 12 años (1997-2009) hasta que fue superada por el propio James Cameron con Avatar (2009) y sus 2.782,3 millones de dólares (hay que tener en cuenta que, al ser en 3D las entradas de Avatar eran más caras). La cuarta es que, pese a que tenga sus detractores, la película es Cine-Espectáculo con mayúsculas, con unos efectos especiales increíbles que hacen creíble el hundimiento del transatlántico. Y una última y no menos importante: esta película hay que verla en pantalla grande.

Titanic (Tráiler 2012)

Una vez vi hacer esto en una película y siempre he querido hacerlo.

Clip (2012): Podría pasar por un caballero.

"Quiero que el público viva la película como si estuviera a bordo del Titanic, corriendo los mismos riesgos que Rose y Jack" aseguró el director en el reestreno de la película en 3D en Londres. Desde que empezó a manejar presupuestos desorbitados con Terminator 2 (1991), James Cameron ha buscado la renovación tecnológica en cada película, lo que le ha llevado a que cada proyecto, además de el más taquillero, también haya sido el más caro de la historia del cine. Titanic costó 200 millones de dólares (una locura que podría haber terminado con la carrera de Cameron si no hubiese sido un megaéxito). Y ahora ha invertido 18 millones de dólares en convertir la película a 3D, un proceso que ha durado 60 semanas y en el que han trabajado más de 300 personas que supervisaron plano por plano para lograr una sensación de profundidad lo más próxima posible a lo que habría tenido si se hubiera rodado en 3D.

Titanic 3D, avance.

"No es perfecto, es 2.99D, no es realmente 3D", dijo el director, que ya de paso puntuó las conversiones que normalmente hacen los estudios "apresuradamente" a 3D en postproducción para incrementar su recaudación como de formato "2.4D. Quiero hacer esa distinción", señaló Cameron, satisfecho con el aspecto final de Titanic en tres dimensiones. Gracias a la digitalización de la versión original, la calidad de imagen será mayor en cualquiera de los dos formatos que la que tuvo la película en su debut en 1997. "Lucirá mejor que todo lo que se ha visto antes", Cameron dixit.

Clip (2012): Todo en la vida es un juego de azar.

El cómo se hizo la película de 1997. James Cameron presentó a los ejecutivos de la Fox el proyecto como "Romeo y Julieta a bordo del Titanic". Les dijo que costaría 150 millones de dólares y que no tendría continuación, por lo que no daría origen a ninguna lucrativa saga como su Terminator. A pesar de las reticencias iniciales, los ejecutivos sabían que Cameron era el director más taquillero del momento y le dieron luz verde. Fue la única gran superproducción de ese año, lo que la benefició en taquilla. Como en casi todos sus proyectos, Cameron se propuso que todo lo que saliese en pantalla fuese fiel a los hechos históricos, empezando por rodar en los restos reales del Titanic (a 4.000 metros de profundidad) los primeros minutos de película, un capricho que costó 3 millones de dólares. Además contrató a varias empresas que habían colaborado en la construcción del Titanic original, como las que habían hecho las alfombras o los pescantes. El barco se reconstruyó a escala real y siguiendo meticulosamente los planos y las fotografias que se conservaban. Todo fue cuidado hasta el más mínimo detalle y Cameron investigó las biografías de numerosos pasajeros, por lo que casi todos los personajes están basados en personas reales. Fox invirtió 57 millones de dólares en comprar más de 161 mil metros cuadrados en la costa de Méjico donde se instaló un estudio, con una inmensa cisterna solo para construir el Titanic a escala real, y con todo lujo de detalles. El rodaje fue un auténtico infierno que duró 160 días (22 más de los previstos) durante los cuales Cameron se forjó una reputación de perfeccionista e intransigente. "La producción de películas es una guerra. Una gran batalla entre los negocios y la estética" -llegó a asegurar el director-. Fue muy duro debido a que el equipo debía filmar muchas horas dentro del agua, aunque Cameron estaba acostumbrado después del rodaje de Abyss (1989). Se mantuvo un secretismo absoluto. Y los medios de comunicación aventuraban un fracaso mayúsculo para lo que se definía como un disparate. Los costes se dispararon de 150 a 200 millones y Cameron se ofreció a renunciar a su sueldo de 8 millones de dólares y a su porcentaje de los beneficios. Su estreno, previsto para el 2 de julio (la temporada alta de la taquilla en EE.UU.) se retrasó, supuestamente porque los efectos especiales no estaban terminados. Sus competidores se apresuraron a considerarlo como un fracaso. Pero el estreno de Titanic disiparía todas las dudas. Llegó a los cines el 19 de diciembre de 1997 y en apenas dos semanas en cartelera había recaudado más de 124 millones, sólo en EE.UU y Canadá. El 14 de febrero (Día de San Valentín) fue el día en que recaudó más, con 13 millones de dólares. Y en marzo se convirtió en la primera película de la historia del cine que superaba los mil millones de dólares de recaudación (y no paró hasta casi doblar esa cifra con 1800 millones, una recaudación que solo fue superada por Avatar, 12 años después). La película fue elogiada unánimemente, fue comparada con 'Lo que el viento se llevó' (1939, Victor Fleming, George Cukor, Sam Wood), y arrasó en casi todos los premios del año, incluidos sus famosos once Oscar, y cuatro Globos de Oro (en total 89 galardones y 48 nominaciones internacionales).

The making of 'Titanic'

James Cameron y su equipo han preparado un nuevo CGI de cómo creen que el Titanic se hundió y alcanzó el fondo del océano.

Cómo se hundió el Titanic (recreación CGI)

Este es el decorado principal de la película "The Last Signals". La película es una representación enteramente factual del hundimiento del Titanic desde el punto de vista de Harold Bride, el radiotelegrafista superviviente. La realización del decorado llevó muchos meses de investigación y trabajo y su coste ha sido de unos $2000. Por exigencia del guión, será inundado y destruido durante el rodaje.

Titanic Marconi Wireless Room (set) Tour.

Con independencia de lo que se refleja en el vídeo, publicado en fecha 14 abr. 2016, la recopilación de las comunicaciones está disponible en castellano desde hace muchos años: Xavier Paradell, EA3ALV - El tráfico en CW alrededor del naufragio del Titanic.

Titanic Special | CQD (The Wireless Messages)

This is a fascinating documentary about the wireless messages by Titanic and surrounding vessels the night of the disaster. The morse code messages have been voice-snythisized for real communication. John Phillips stands his post until the very end and you hear the messages he sent that night, including the warning from the Californian. As the ship's engine room begins to flood you can transmissions from titanic become fainter. Towards the end, Carpathia calls all ship that is has reached the site of the tragedy. This episode places you in a real time environment to understand the human cost as the ship sinks. For Educational Purposes ONLY - Credit to BBC Discovery and Michael Purves for the upload.

Titanic: The Wireless Messages During Sinking.

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