Un día más con vida
Un día más con vida

Dirigida por

Raúl de la Fuente, Damian Nenow

Año

2018

Etiquetas

1970 | Teletipo

Relación con las Telecomunicaciones

Situación: El teletipo como herramienta de información, y de combate.

Un día más con vida: el teletipo y 'la verdad intransferible de la guerra'

"Un día más con vida" empieza donde acaba la Revolución de los Claveles, una revolución que anunció el fin del colonialismo portugués en Angola y fijó su proclamación de la independencia. Era el año 1975, precisamente cuando la Guerra Fría estaba en plena ebullición, y la proclamación de independencia lamentablemente dio paso a una cruenta guerra, supuestamente civil pero que en realidad era internacional, donde se enfrentaron los intereses capitalistas de Estados Unidos (que apoyaba al FNLA, Frente Nacional de Libertaçao de Angola) con los intereses socialistas y comunistas de la Unión Soviética (que apoyaba al MPLA, Movimiento Popular de Libertaçao de Angola). Un tablero de ajedrez en el que se juntan cubanos, sudafricanos, la CIA, Kissinger, Fidel, niños soldados, mercenarios, portugueses que cambian de bando para unirse a la guerrilla... Un conflicto que dio pie al nacimiento del tercer mundo. Un desolador momento histórico del cual el reportero polaco Ryszard Kapuscinski fue testigo directo.

Ryszard Kapuscinski: "Ser periodista es una tremenda responsabilidad social y tremenda obligación frente a nuestros lectores y oyentes. La gente, normalmente, sabe lo que se dice por televisión, lo que dice el noticiario, o el diario en prensa. Lo que no dicen, piensan que no existe".

Para Kapuscinski la guerra civil de Angola pronto deja de ser una guerra más que cubrir. El conflicto tiene rostro humano, el de las personas a las que conoce durante sus viajes a las líneas del frente.

El reportero tiene que lidiar con un conflicto interno, porque Kapuscinski se ve incapaz de limitarse a ser un observador pasivo y objetivo de los sucesos que tienen lugar a su alrededor. Siente compasión, afinidad, y un gran respeto por las personas cuyas historias quiere contar al mundo. Esto lo lleva a cuestionar el papel del corresponsal de guerra, a cuestionar los límites de la imparcialidad periodística y de la implicación en el conflicto. Para contar la verdadera historia de Angola sufre un gran cambio como ser humano y vuelve a nacer como escritor, con el libro autobiográfico del cual la película toma el título.

Salman Rushdie: "Un Kapuscinski vale más que mil chupatintas con sus gimoteos y fantasías. Su excepcional combinación de periodismo y arte nos permite sentir de cerca lo que Kapuscinski llama la inexpresable imagen verdadera de la guerra".

"Un día más con vida" es un híbrido en el que 60 minutos de animación al estilo de las novelas gráficas se entrelaza con 20 minutos de metraje de imagen real. Las dos capas son permeables y se complementan mutuamente. En algún caso tanto las líneas argumentales como los personajes son ficticios, inspirados en hechos y personas reales, pero también conoceremos a los individuos que protagonizaron los sucesos de 1975 que se describen en el libro. Las películas animadas y los cómics se asocian a veces con historias inventadas y extravagantes. Sin embargo, cuando un personaje al que conocemos en la parte animada luego aparece en el metraje de imagen real en carne y hueso, la animación se hace de pronto mucho más profunda de lo que pensábamos.

Raúl de la Fuente: "Fuimos a Varsovia a hablar con su viuda y a Barcelona a charlar con su traductora al castellano, a la que interrogué durante ocho horas para que me explicase gestos y detalles sobre Kapuscinski. Nos hemos visto todos los documentales sobre él para captar sus gestos, sus movimientos... esa sonrisa que era su gran arma y con la que sobrevivió a circunstancias muy adversas. Después de estudiarlo tanto, lo que más me fastidia es no haber podido conocerlo en persona. Viajamos a Angola en dos ocasiones, en 2011 y en 2015, a la búsqueda de los personajes que Kapuscinski cita en su libro. Y los encontramos: el periodista Artur Queiroz y el comandante Farrusco. En Angola también conocimos a la hermana de Carlota, una combatiente angoleña que luchó al lado de Kapuscinski, y a Luis Alberto, otro periodista angoleño que estuvo en el frente de batalla. El planteamiento de la imagen real es directo y brusco. Los supervivientes, en un primer plano íntimo, explican cómo mataban y cómo veían morir a sus camaradas. Los vemos en decorados que recuerdan una guerra que sigue muy presente: percibimos la Angola del pasado, las huellas de la guerra, una población en extrema pobreza, coches y tanques abandonados, casas semiderruidas por los morteros en paisajes en los que nuestros protagonistas explican su experiencia de la guerra".

Amaia Remírez: "Fue en Angola cuando nació el escritor. Creo que ese viaje cambió profundamente a Kapuscinski. Llegó como un reportero que iba a cubrir la guerra civil y allí descubrió lo que denominó 'la verdad intransferible de la guerra', que en el telex que mandaba a su agencia no cabían todas las experiencias que vivía allí ni las personas que conocía. Por eso se volcó en la escritura y, para mí, es cuando nace el escritor. Además, la historia para nosotros tenía los tres actos: llegada a Angola, viaje suicida hasta el corazón de las tinieblas para conocer a un personaje mítico y un desenlace inesperado. Lo tiene todo".


El teletipo: Dispositivo telegráfico de transmisión de datos, utilizado para enviar y recibir mensajes mecanografiados.

La creación del teletipo se debió al avance de las técnicas telegráficas desarrolladas, entre otros, por Royal Earl House, David E. Hughes, Emanuel Baldani, Charles Krum, Émile Baudot y Frederick G. Creed. Pero fue en 1910 cuando, en Boston y New York, se realizó la primera instalación comercial por la empresa Morkrum, perteneciente a Joy Morton y Howard Krum. Y por ello se les adjudica el desarrollo del teletipo.

Los teletipos eran unas máquinas grandes, pesadas y extremadamente robustas que estaban formadas por un aparato transmisor que incorporaba un teclado y un aparato receptor-impresor que traducía en caracteres impresos las combinaciones de impulsos eléctricos recibidos. La comunicación consistía en un circuito simple en serie que se interrumpe de forma similar al dial del teléfono y necesitaba fuentes de corriente continua de 60 a 100 voltios para asegurar un buen funcionamiento en la transmisión.

La mayoría de los teletipos usaban el código Baudot. En 1874, Émile Baudot creó un código de 5 bits que permitía la transmisión de 32 señales formadas por puntos. Por ello, los primeros teletipos solo tenían 5 teclas con las que según su combinación de puntos se transmitía un caracter u otro. Un limpiador mecánico exploraba el estado del teclado y liberaba las teclas para permitir la transmisión del siguiente caracter. En 1901, Donald Murray modificó el código creado por Baudot agregando teclas, y por tanto caracteres, dando lugar al conocido Código de Murray, utilizado durante casi toda la historia de los teletipos. En esta modificación, el teclado tenía un aspecto similar al del teclado de la máquina de escribir; aseguraba la generación de la combinación de puntos correspondientes al caracter o signo deseado, al pulsar una tecla. Los teletipos permitieron con ello una velocidad de transmisión mucho mayor que la de los sistemas anteriores; llegando a 400 signos por segundo, que es equivalente a 65 palabras por minuto.

El aparato receptor podía actuar sobre un teclado, similar al del aparato emisor, que descodificaba la señal de puntos transmitida e imprimía el mensaje. También existían receptores que mediante perforaciones, alineados en sentido transversal, imprimían sobre una tira de papel los impulsos recibidos.

La tecnología del teletipo también fue aplicada a la radio, surgiendo los radioteletipos (RTTY).

El teletipo constituyó uno de los elementos clave para la modernización de la telegrafía. Entre los años 60 y 70 del siglo XX, gracias al teletipo, el sistema telegráfico alcanzó una eficiencia sin precedentes tanto en el sector privado como en el público. El teletipo, a partir de los años ochenta, fue prácticamente reemplazado por el fax, que funciona a través de líneas telefónicas. Aún así, el teletipo todavía se usa en teléfonos para sordos y por los radioaficionados.

Del teletipo al teléfono móvil.

El 28 de octubre de 2018, unos 200 periodistas y aspirantes a serlo se reunieron en el Congreso de los Diputados para escuchar los recuerdos y experiencias personales de varios veteranos (Julia Navarro, Pepe Oneto, Miguel Á. Aguilar, Pedro J. Ramírez, Victoria Prego, Juan Luis Cebrián y Luis Herrero) y de destacados redactores parlamentarios de hoy.

Con su humor habitual, Oneto y Aguilar rociaron el encuentro con ejemplos del control que el régimen franquista ejerció en la pretransición y anécdotas como las ruedas de prensa del Consejo de Ministros de Fraga a media noche con café y coñac.

"Los periodistas éramos heraldos de las noticias", afirmaba Aguilar. "Las recibíamos antes que los diputados gracias al teletipo. Hoy, con los móviles, se evaporaron las ventajas".

En una ponencia sobre la libertad de información y el artículo 20 de la Constitución, Cebrián señaló que esa libertad "pertenece a los ciudadanos, no a los periodistas", calificó de "muy difícil y muy pobre" la ley que regula desde 1988 la cláusula de conciencia y denunció "la progresiva invasión por los tribunales del secreto profesional", un derecho que, en su opinión, no necesita regulación especial y que los periodistas debemos entender como "un deber ético". "Casi nada de lo que tenemos vale en la sociedad digital porque es una sociedad desintermediada", añadió.

Vídeos

Raúl de la Fuente comenta que adaptar un personaje real como Kapuscinski a la animación ha sido realmente complicado; de hecho les ha llevado diez años de trabajo. En 2011 hicieron un corto para demostrar que la mezcla de animación e imagen real podía funcionar, un avance que presenta las características que harán que la película sea única. No deja de ser significativo que el corto arranque con un teletipo en acción, con el detalle de la luz roja encendida y su reflejo sobre el carro impresor.

Avance de 2011

Ryszard Kapuscinski es un reportero polaco idealista y amigo de las causas perdidas. En 1975 viaja a Angola, el último campo de batalla de la Guerra Fría, un lugar donde el saludo equivocado puede costarte la vida. El país africano y las personas que conoce en su aventura lo cambiarán para siempre. El viaje suicida al corazón de las tinieblas transforma al periodista en escritor.

Tráiler

La película, poderosa e impactante, es la sobrecogedora historia real del viaje de tres meses que este emblemático cronista realizó a través de una Angola devastada por la guerra y a quien su conciencia, sin embargo, le llevó a tomar bando y combatir en la misma desde su papel de periodista. Y es que lejos de funcionar únicamente como crónica de un conflicto armado, "Un día más con vida" ofrece una interesantísima reflexión acerca del papel que el periodismo de guerra debe tomar a la hora de documentarlo.

Clip: Me llamo Ryszard Kapuscinski

"Un día más con vida" es el primer libro que escribió Ryszard Kapuscinski, uno de los reporteros de guerra más famosos del mundo. Fue la obra que convirtió al periodista en escritor y en ella narró con tono poético y alucinógeno la descolonización de Angola, uno de los últimos campos de batalla de la Guerra Fría. El español Raúl de la Fuente y el polaco Damian Nenow han llevado esta historia a la pantalla en versión animada -con una parte documental- y el resultado es un trepidante y emotivo filme de aventuras que ha logrado una nominación a los Premios de Cine Europeo y el premio del público en el Festival de San Sebastián.

Días de cine - Un día más con vida

Entrevista de Fernando Sánchez Dragó con el periodista, historiador, ensayista y poeta Ryszard Kapuscinski, con motivo de la entrega el premio Príncipe de Asturias de la Comunicación. Grabada el 23 de octubre y emitida el 2 de noviembre de 2003.

Negro sobre Blanco: Kapuscinski

El vídeo muestra una conexión vía módem entre dos Teletipos Modelo 37 (1968) usando una línea telefónica analógica y un teléfono de disco en el que se marcaba el número a mano. No había pantalla, todo quedaba impreso. La comunicación del vídeo se estableció entre el Living Computer Museum y el Connections Museum, ambos separados unos 5 km en Seattle, EE.UU., empleando unos Datáfonos 103 de Bell, que pueden verse hacia el final del vídeo (a partir del instante, 08:10). En ambos museos quedó un registro en papel continuo de la conexión, que duró cuatro horas: básicamente comandos técnicos, una sesión de chat y un montón de envíos de arte ASCII. La conexión se realizó a 150 baudios, equivalentes en este caso a 'bits por segundo'. Nota: Seleccionar 'pantalla completa' para poder ir 'leyendo' el papel impreso.

Two teletype Model 37s link for relay chat at 150 baud

Australia never had a local teleprinter manufacturer so initially we bought British teleprinters due to our ties with that country, but later bought what our Post Office engineers considered the best. Postwar, Teletype, then Siemens for the start of automatic Telex in 1966 then Sagem (France) as they had the first electronic machines. This video shows nearly all used here by the P.O. plus a few military ones. (Nota: un teletipo como el de la película aparece en el instante 4:36 y viene a durar un minuto, aproximadamente)

Gold Coast Teleprinters

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