BARRERA DE IRIMO, Antonio
BARRERA DE IRIMO, Antonio

Descripción

Antonio Barrera de Irimo [Ribadeo (Lugo), 1929 - Madrid, 2014]. Abogado, economista, brillante empresario y destacado político. Ministro y Vicepresidente del Gobierno español en la fase final de la dictadura franquista. Fue el tercer presidente de la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE), cargo que ejerció durante un periodo de ocho años (1965-1973).
 
Biografía
 
Antonio Barrera de Irimo nació en Ribadeo (Lugo) el 4 de enero de 1929. Transcurrió su infancia en Bilbao. Su carrera académica se inició con la licenciatura en Derecho por la Universidad de Valladolid y en Economía por la de Deusto. Hizo el servicio militar universitario en la Marina, alcanzando el cargo de comandante del Cuerpo Jurídico de la Armada en la escala de complemento.
 
Fue profesor de Hacienda Pública en Deusto y en la Universidad Central de Madrid. Accedió a la Administración Central del Estado como inspector de Hacienda y, desde ahí, a la Secretaria Técnica de dicho Ministerio.
 
En 1954 ingresó en la Administración como inspector del Cuerpo de Inspectores Técnicos del Timbre con el número uno de su promoción. Saltó a la política en 1957 como vicesecretario general técnico del Ministerio de Hacienda. En 1959 diseñó el Plan de Estabilización, fijando un nivel adecuado para la peseta que posibilitó la atracción de inversiones extranjeras y frenó el intenso proceso inflacionista existente. En 1962 accedió al puesto de secretario general técnico dentro del mismo ministerio. Entre 1960 y 1965 dirigió el prestigioso Instituto de Estudios Fiscales, cargo que abandonó en octubre de ese último año para asumir la presidencia del consejo de administración de la Compañía Telefónica Nacional de España, donde impulsó la automatización de nuevos servicios de la compañía.
 
La relación de Barrera de Irimo con las telecomunicaciones se expresó de varias formas y desde posiciones diversas.
 
Antes de su nombramiento como presidente de CTNE por el Ejecutivo, Antonio Barrera de Irimo había ejercido como Delegado del Gobierno en el Consejo de Administración de CTNE, una prerrogativa que reconocía el contrato entre el Estado y la Compañía desde sus inicios. Su acceso a la presidencia tuvo las connotaciones de un vendaval del que salió reforzado en sus atribuciones. En la sesión del Consejo de Administración del 27 octubre de 1965, Barrera cesó como Delegado del Gobierno para ser nombrado consejero en representación del capital y, acto seguido, Presidente del Consejo. En la misma sesión, asumió las facultades de administración hasta el momento atribuidas al consejero delegado.
 
Conocemos por sus propias palabras las circunstancias en que se produjo el ascenso a la máxima responsabilidad de la CTNE: "Mi aparición en la Telefónica fue un poco fruto del azar. En 1965 la Telefónica atravesaba por una crisis de imagen pública; aquel momento coincidió con mi cese en la Secretaría General Técnica del Ministerio de Hacienda. Al principio creí que aquel iba a ser un mundo monótono, una suma de pequeñas cosas, un microcosmos de teléfonos. Luego he podido ver la cantidad de repercusiones que tiene este negocio, que pertenece a uno de los sectores donde la tecnología evoluciona con más rapidez" (Pániker, 1969, p. 191).
 
Antonio Barrera pronto comprendió que se había agotado el modelo seguido hasta el momento en CTNE, atrapado en un círculo vicioso tarifas-inversión-servicio. A comienzos de 1967, la operadora se comprometió con SESA (Standard Eléctrica S.A.) a comunicar oficialmente la denuncia del contrato de exclusiva de suministros antes del vencimiento del plazo de preaviso. La nueva política de diversificación de proveedores se materializó mediante una joint venture con una mediana empresa italiana de alta tecnología, Telettra, en el campo de transmisión, y con alianzas con multinacionales, como la sueca Ericsson para conmutación y la estadounidense General Cable en cables. Bajo su presidencia, CTNE rebasó su papel como operadora de redes y empezó a mantener una presencia destacada en la industria de equipos de telecomunicaciones, una senda que con el tiempo reforzaría, entre otros, Luis Solana.
 
Barrera de Irimo protagonizó una etapa floreciente de CTNE y la gestionó atendiendo al interés público y a las demandas de sus clientes. De 2.509.400 teléfonos y una densidad de 8,05 teléfonos por cada 100 habitantes en 1964, pasó a tener 6.331.474 teléfonos y una densidad de 18,3 por cada 100 h. en 1973. Durante su presidencia modernizó la gestión y combinó desarrollo financiero y tecnológico, trayendo a España las comunicaciones por satélite, extendiendo el servicio de cabinas e impulsando los servicios de transmisión de datos. No se conformó con administrar un monopolio. Al contrario, lo hizo de manera que sus acciones llegaran en su día a ser la referencia del ahorro de millones de familias españolas. Elevó el número de accionistas a 253.000. "Fue gracias al pueblo español; fue gracias al pueblo español", repetía incansablemente a quien le preguntaba por los años que le habían tocado vivir en CTNE. Formulación simple del llamado 'capitalismo popular' –las matildes-que impulsó como instrumento de financiación de la notable expansión.
 
En junio de 1973 dejó la presidencia de la operadora para incorporarse como Ministro de Hacienda (11/6/1973 a 29/10/1974) en el Gobierno que formó el almirante Carrero Blanco. Luego con Carlos Arias Navarro, que en 1974 ocupó la presidencia del Ejecutivo tras el asesinato de Carrero Blanco, pasó a ocupar el cargo de Vicepresidente Económico del Gobierno -Vicepresidente Segundo y Ministro de Hacienda- (3/1/1974 a 29/10/1974), liberalizando en agosto de 1974 el sistema financiero español con la llamada 'Ley Barrera'. En octubre de 1974 Barrera de Irimo presentó su dimisión en solidaridad con el ministro de Información y Turismo Pío Cabanillas, al que destituyó de su puesto Arias Navarro. Tras su dimisión, Antonio Barrera declaró en Bilbao "Puedo decir, de forma rotunda, que no volveré a ejercer ninguna función pública".
Representó a España en el inicio de las conversaciones con la Comunidad Europea, presidió la ponencia de Financiación del I Plan de Desarrollo, fue fundador del Instituto de Estudios Financieros y de los "Cuadernos Bibliográficos de Hacienda Pública".
 
Barrera se mantuvo de forma intermitente –debido a su paso por los Gabinetes de Carrero Blanco y Arias Navarro- hasta 1982 como vocal en el consejo de CTNE bajo la presidencia de sus sucesores. En ese puesto, defendió repetidamente las políticas de fomento de la industria en el sector.
 
Antonio Barrera de Irimo presidió el grupo de expertos, encargado por el ministerio de Transportes y Comunicaciones para la redacción del Libro Blanco de las Telecomunicaciones, que tenía su origen en un compromiso por el que el Gobierno publicaría con urgencia un informe sobre el futuro de la industria electrónica y de comunicación.
 
Como se señala en la obra Enrique Fuentes Quintana, la presidencia de CTNE lejos de representar para Antonio Barrera de Irimo una estación de paso, significó la formación de un entorno de relaciones empresariales.
 
Fue consejero del Banco Central Hispano (1968-1999), asesor internacional del Banco Santander Central Hispano (BSCH), presidente de la Corporación Financiera Hispamer, consejero de Paribas-Banco Urquijo, presidente de Aluminios de Galicia SA (ALUGASA), presidente de presidente de Bull Internacional España, presidente de Autogrill España, vicepresidente de Unión Eléctrica FENOSA, consejero de Sarrió, consejero de la Editorial Católica, presidente de la Compañía General de Aguas y consejero de Explosivos Ríotinto. También fue presidente de la empresa Sema Group, dedicada a la creación de sistemas informáticos, redes informáticas y de telecomunicaciones.
 
Desempeñó también cargos directivos en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y en el Banco Mundial en representación del Estado español, al tiempo que trabajaba como asesor desde su despacho de Derecho Económico, hasta que hubo de retirarse por motivos de salud. Además de todo ello, en su tiempo libre, se dedicaba a tocar el violín, instrumento del que era un virtuoso.
 
A lo largo de su vida, recibió numerosas condecoraciones, entre ellas la Gran Cruz del Mérito Civil, la de Oficial de Honor de la Legión Francesa, la Llave de Plata del Club de Publicidad, el Oscar de la Publicidad y el Premio Nacional de Relaciones Públicas. Presidente de honor del Instituto de Estudios Bancarios (IEB).
 
Barrera de Irimo, estaba casado con Begoña Amman Garbisu y era padre de seis hijos.
 
Antonio Barrera de Irimo falleció en Madrid el 24 de septiembre de 2014.
 
Más información en:
 
- Calvo, Ángel (2010), Historia de Telefónica, 1924-1975: primeras décadas: tecnología, economía y política, Fundación Telefónica/Ariel, Barcelona.
- Fuentes Quintana, Enrique (1997), La Hacienda en sus ministros: franquismo y democracia, Prensas Universitarias de Zaragoza, Zaragoza.
- Pániker, Salvador (1969), Conversaciones en Madrid, Kairós, Barcelona.

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