ROTONDO Y NICOLAU, Emilio

Descripción

Emilio Rotondo y Nicolau (Madrid, 1849-Madrid, 1916). Emprendedor. Protagonista en los primeros años del teléfono en España y pionero del servicio telefónico en el norte de Marruecos.

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Biografía

Emilio Rotondo Nicolau nació en Madrid en 1849. Era hijo de Antonio Rotondo y Rabasco, cirujano dentista de las Casa Reales, de la reina Isabel II, primero y luego de la Amadeo I y, tras la Restauración borbónica y hasta su muerte, de la de Alfonso XII. La madre, Teresa Nicolau Parody, fue una notable pintora miniaturista que llegó a ingresar en la Real Academia de San Fernando y en la de San Carlos de Valencia. El matrimonio vivió en diversos periodos en el extranjero, lo que facilitó que los hijos, Emilio y Adriano, hablasen varios idiomas. La familia residía habitualmente en Madrid pero también mantuvieron una especial vinculación con San Sebastián, donde disponían de una segunda vivienda.

Desde muy niños los hermanos mostraron inquietudes e interés por la paleontología y la arqueología. El interés de Emilio por las telecomunicaciones se debió a su hermano Adriano. Una aplicación de la telegrafía eléctrica creada por éste sirvió a Emilio para adentrarse en un nuevo campo prácticamente virgen.

A lo largo de esa década de 1870 desarrolló diferentes inventos propios, como un «aparato vigilante espía» o un cañón de montaña, por los que llegaría a obtener reconocimientos del Ministerio de la Guerra.

En 1871 se publicó un decreto en la Gaceta de Madrid que concedía permiso para establecer y explotar un servicio de avisos y comunicaciones privadas, aunque limitado a la ciudad de Madrid. La autorización se otorgó directamente a nombre de Emilio Rotondo y Nicolau. Un año más tarde se emitieron otros dos decretos que ampliaban la autorización a Rotondo al resto de capitales de provincia españolas y a La Habana. Una vez obtenida la autorización gubernamental, Rotondo reanudó las gestiones con el ayuntamiento madrileño y en marzo de 1873 obtuvo otra autorización del consistorio para establecer un servicio de telégrafo interior y de comunicaciones privadas, para notificar casos de incendios y otros siniestros, cuyos aparatos se colocarían en los retenes de bomberos, casas de socorro y otras dependencias municipales.

En noviembre de 1877 solicitó al Ayuntamiento de San Sebastián una licencia para establecer una línea de tranvía con la que unir los puntos importantes de la ciudad con el vecino puerto de Pasajes, que no llegó a hacerse realidad.

Adriano Rotondo fue destinado en 1879 como agregado a la embajada de Washington. Su estancia en esa misión diplomática coincidió con la expansión del servicio telefónico en plena ebullición. Entre los años 1879 y 1880 surgieron en Estados Unidos más de un centenar de empresas nuevas para tratar de hacerse un hueco en el novísimo sector de la telefonía. Algunas de estas compañías nacieron en la ciudad de Baltimore (Maryland), lideradas por Augustus G. Davis (1834-1912), pionero de la telefonía en esa ciudad que tuvo cierto protagonismo en este sector hasta finales del siglo xix, fundando empresas telefónicas primero en su país y en España la Spanish-American Telephone Company of Baltimore City en 1880 con sede en Madrid, que dirigiría Emilio Rotondo.

Desde la Spanish American Telephone Company que dirigía, planteó proyectos vinculados al servicio telefónico solicitando al Ayuntamiento de Madrid, y éste le adjudica el 19 de agosto de 1880, el servicio público telefónico con la expresa ausencia de exclusividad. Comenzado el despliegue de la red entre dependencias municipales, el Ayuntamiento le revoca el permiso.

Emilio Rotondo aborda también iniciativas en ciudades como La Habana, Barcelona, Manila, que alcanzarían mayor o menor éxito. En septiembre de 1881 se convocó en Portugal un concurso para la instalación de líneas telefónicas en Lisboa y Oporto. La empresa de Emilio Rotondo presentó su oferta pero la empresa adjudicataria fue la Edison Gower Bell Telephone Company of Europe Ltd.

A finales de 1881 Emilio Rotondo proyectó una red telefónica interurbana que pretendía conformar una especie de red costera en el norte de España, llamada Unión Vasco-Telefónica, enlazando la localidad de Fuenterrabía con otros diecinueve municipios vecinos del País Vasco. El servicio telefónico planteado sería gratuito entre dependencias oficiales y de pago para el público en general. El proyecto también dejaba abierta la posibilidad de que el Estado pudiera llegara instalar sus futuras estaciones telegráficas en aquellos puntos donde juzgase conveniente para conectarlos a la red telefónica planteada. El proyecto no prosperó.

En 1882 Adriano Rotondo fue destinado en calidad de vicecónsul a la ciudad marroquí de Mazagán y solicitó a su hermano Emilio enlazase telefónicamente su domicilio con la legación. Y un año más tarde con tres aparatos Bell, Emilio Rotondo instaló la primera red telefónica en Tánger, que ni siquiera disponía de telégrafo. El sultán Moulay Abdelhafid crea la Administration des postes et télégraphes chérifiens, y Emilio Rotondo logró en exclusividad la concesión de esta red, primero en Tánger, luego en Casablanca, en Tetuán y finalmente en todo Marruecos.

A finales del siglo XIX la situación política en Marruecos comenzó a ser delicada, que culminó con la firma de un convenio entre España y Marruecos, suscrito el 17 de noviembre de 1910. El gobierno marroquí pasó a ser el titular de las redes telefónicas a cambio de ofrecerle a Rotondo el puesto de director técnico durante quince años. Fue un buen acuerdo para Emilio Rotondo, quien además logró mantener la titularidad de la red telefónica de Tánger. A pesar del empeño francés, su hijo Emilio Rotondo y Preber consiguió mantener la propiedad y la explotación de ésta, bajo el nombre de Telefónica de Tanger S.A., hasta la década de 1930 cuando, inmerso en circunstancias personales comprometidas, se vio obligado a constituir con otros socios la empresa Rotondo y Compañía, de la que salió poco después.

Los negocios de telefonía en las ciudades del norte de Marruecos otorgaron a Emilio Rotondo y Nicolau una considerable fortuna. Parte de ella la empleó en el coleccionismo de restos arqueológicos y la creación del Museo Prohistórico, cuyos fondos pasarían después a formar parte del Museo de San Isidro y del Museo Arqueológico de Madrid.

En 1914 la Real Academia de la Historia nombró a Emilio Rotondo Académico Correspondiente por Tánger.

Emilio Rotondo y Nicolau falleció en Madrid en el mes de febrero de 1916.

Más información

- http://revistas.uned.es/index.php/ETFI/article/viewFile/13997/13754

- Armando López Rodríguez: Emilio Rotondo y Nicolau en los comienzos de la telefonía en España y Marruecos, Llul, 37, 80, 2014, pp.141-168.

- Armando López Rodríguez: De la "Central Rotondo" a "Rotondo y Compañía": los avatares en Marruecos de unos pioneros españoles de la telefonía, Llul, 39,83, 2016, pp.135-160.

- Armando López Rodríguez: Los hermanos Rotondo y Nicolau, coleccionistas arqueológicos de finales del siglo XIX y principios del XX, Espacio, Tiempo y Forma, 7, 2015, pp. 211-238.

- Antonio Pérez Yuste. La telefonía en España antes de la Telefónica. Javier Nadal Ariño. El nacimiento del teléfono en España. Las dificultades del crecimiento de un nuevo sistema de comunicaciones (1880-1924). Cuadernos de Historia Contemporánea.

- José Mª Romeo y Rafael Romero: Telefonía en España en 1898 . Emilio Rotondo Nicolau. En: E. Ausejo, E y Mª C. Beltrán (eds.). La enseñanza de las ciencias: una perspectiva histórica, 2. Zaragoza, Universidad de Zaragoza, 59-76.
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