TORRES QUEVEDO, Leonardo
TORRES QUEVEDO, Leonardo

Descripción

Leonardo Torres Quevedo [Santa Cruz de Iguña, Molledo (Cantabria), 1852 - Madrid, 1936]. Inventor, científico y tecnólogo, ingeniero de Caminos, precursor de la Automática y de la Informática. Sus investigaciones se extendieron por la mecánica, la aeronáutica, los automatismos e incluso la radio. Entre sus invenciones el dirigible autorrígido, el telekino, la binave, el transbordador del Niágara, máquinas de cálculo algebraicas, el aritmómetro electromecánico y un robot ajedrecista.
 
Biografía
 
Leonardo Torres Quevedo nació el 28 de diciembre de 1852 en Santa Cruz de Iguña, Molledo (Cantabria). Sus padres fueron Luis Torres Vildósolo y Urquijo, ingeniero de Caminos destinado en Bilbao en la línea del Ferrocarril de Isabel II, y Valentina Quevedo de la Maza. Tuvieron tres hijos, Joaquina, Luis y Leonardo.
 
Cursó el bachillerato en el Instituto de Enseñanzas Medias de Bilbao, residiendo en la casa de las acaudaladas hermanas Concepción y Pilar Barrenechea, tías de su padre a quien habían financiado la carrera. En 1868 fallece la última de las hermanas, Pilar, nombrando a Leonardo heredero universal. Sus padres decidieron que Leonardo fuera a París durante dos años para conocer la lengua, cultura y costumbres de Francia en el colegio de los Frères de la Doctrine Chrétienne. Allí conoce a Valentín Gorbeña, futuro compañero de estudios y de proyectos empresariales en Madrid.
 
A su regreso a España en 1870, acompaña a sus progenitores a Madrid, donde su padre es trasladado. Un año más tarde se matricula en la Escuela Oficial del Cuerpo de Ingenieros de Caminos. En 1873 interrumpe sus estudios para presentarse, junto con su hermano Luis, como voluntario en el batallón de auxiliares para la defensa de la villa de Bilbao, sitiada por los carlistas. Levantado el sitio de Bilbao, el 2 de mayo de 1874, los hermanos Torres Quevedo regresan a Madrid. Leonardo reemprende sus estudios, finalizándolos en 1876 con el nº 4 de su promoción de 7 alumnos.
 
Poco después se incorporó a la empresa de ferrocarriles en la que trabajaba su padre, donde permanece poco tiempo. Interesado en conocer los avances de la electricidad fuera de nuestra fronteras, y disponiendo de los medios para acometerlo, emprendió un viaje por Europa visitando Francia, Suiza e Italia. De regreso a España, instala en Santander su propio laboratorio de experimentación.
 
El 16 de abril de 1885 contrajo matrimonio con Luz Polanco Navarro en Portolín, con quien tuvo ocho hijos.
 
En 1887 diseñó un funicular aéreo suspendido con cables múltiples cuya tensión se mantenía siempre constante, con independencia de la carga que soportaran o la posición que ocuparan a lo largo del recorrido. Dos años más tarde lo presenta oficialmente en Suiza ante la comunidad científica, que no lo consideró viable. Años más tarde, en 1907, construyó el primer transbordador apto para el transporte público de personas en el Monte Ulía de San Sebastián. El proyecto fue ejecutado por la Sociedad de Estudios y Obras de Ingeniería de Bilbao, que construyó con éxito otros transbordadores en Chamonix, Río de Janeiro, ... . Y en 1914 Torres Quevedo diseñó el llamado Spanish Aerocar , que todavía en servicio desde 1916, discurre con gran éxito turístico sobre las cataratas del Niágara en territorio canadiense.
 
Torres Quevedo se traslada en 1885 desde Santander a Madrid, integrándose en su vida social y científica. Se concentra en el estudio de las máquinas de cálculo analógicas, en las que una determinada ecuación algebraica se resolvía mediante su traslado a fenómenos físicos. Presenta a la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales su 'Memoria sobre las máquinas algebraicas", recibiendo, en esta ocasión, críticas favorables de los científicos que tuvieron oportunidad de comprobar la efectividad del invento. Presenta su Memoria sobre las maquinas algebraicas en un congreso celebrado en Burdeos en 1895, y en 1900 a la Academia de Ciencias de París bajo el título Machines à calculer. A efectos demostrativos, Torres Quevedo construyó una máquina para resolver una ecuación de segundo grado con coeficientes complejos, y un integrador. En la actualidad esta máquina se conserva en el museo de la ETS de Ingenieros de Caminos en la Universidad Politécnica de Madrid.
 
El interés que despierta la Automática entre los socios del Ateneo de Madrid, hace que éste cree un Laboratorio de Mecánica, posteriormente denominado de Automática, encomendándole la dirección a Torres Quevedo. Por su parte, la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Madrid lo admite como socio y en 1910 lo nombra su presidente.
 
Tras estos logros, Torres Quevedo abrió un nuevo campo, el de la investigación área, en un momento histórico en el que las dudas asaltaban a la Sociedad tras los logros y fracasos del conde Ferdinand von Zeppelin. El trabajo de Torres Quevedo volvió a cosechar otro éxito en 1902 tras la presentación en las Academias de Ciencias de Madrid y de París de un nuevo tipo de dirigible, que solucionaba el problema de suspensión de la barquilla. Tres años más tarde, construye el "España", primer dirigible español para el Servicio de Aerostación Militar, que es profusamente exhibido. Reforzada la seguridad gracias al diseño de Torres Quevedo en forma de globo trilobulado, la firma francesa Astra compró la patente del dirigible autorrígido para su explotación comercial en todos los países del mundo, excepto España. De este modelo surcaron los cielos europeos dirigibles Astra-Torres con las escarapelas inglesas y francesas durante la I Guerra Mundial.
 
Con el objetivo de realizar pruebas de sus dirigibles sin poner en riesgo vidas humanas, Torres Quevedo empezó a desarrollar la idea de un control remoto. Y en 1903 presentó en la Academia de Ciencias de París el 'telekino', primer dispositivo de radiodirección de la historia, que su autor definió como "un autómata que ejecuta las órdenes que le son enviadas por medio de la telegrafía sin hilos, que además, para interpretar las órdenes y obrar en cada momento en la forma que se desea, debe tener en consideración varias circunstancias". En ese mismo año patenta el 'telekino' en España, Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos. En 1906 guía, ante el rey Alfonso XIII, una embarcación desde tierra en el puerto de Bilbao. En el año 2006, el 'telekino' fue reconocido por el IEEE como uno de los hitos en la historia mundial de la ingeniería.
 
En 1912 Torres Quevedo comenzó a experimentar en el campo de una nueva ciencia, la automática, respaldando su concepción teórica con máquinas prácticas. Considerado el primer videojuego del mundo, Torres Quevedo diseñó y construyó una máquina analógica de cálculo, antecesora de la 'Deep Blue', que denominó 'El Ajedrecista' ("la máquina que piensa"), presentada en la Feria de París de 1914. Tras ello inventó, diseñó y construyó el 'Aritmómetro electromecánico', la primera calculadora digital de la historia. Fue una máquina con la que se podían realizar las principales funciones aritméticas (suma, resta, multiplicación y división). Era manejada a distancia por medio de una máquina de escribir, dotada de contactos y provista de un dispositivo para poder registrar de forma automática los resultados. Torres Quevedo se adelantaría en varias décadas a los pioneros (teóricos y prácticos) de la informática, la automática y la inteligencia artificial del siglo XX.
 
En 1914 Torres Quevedo publicó "Los Ensayos sobre Automática. Su definición. Extensión teórica de sus aplicaciones". En ella apareció por primera vez una ciencia: la Automática, "la ciencia que estudia los procedimientos que pueden aplicarse a la construcción de autómatas dotados de una vida de relación más o menos complicada".
 
Y, en otro campo bien distinto, en 1916 patentó en España y Francia la 'binave' o 'buque-campamento', concepción pionera de los actuales catamaranes de casco metálico. Fue ofertado en primer lugar a la Armada británica que no consideró necesario adquirirlo. Años después la Armada Española si adoptó el invento de Torres Quevedo
 
Precisamente en 1916 la Real Sociedad Española de Ciencias le otorga la Medalla Echegaray de Oro. Dos años más tarde Torres Quevedo rechaza el cargo de Ministro de Fomento que le ofreció en Marqués de Alhucemas. En 1920 ingresa en la Real Academia Española de la Lengua, ocupando el sillón dejado por Pérez Galdós, es elegido presidente de la Sociedad Matemática Española y es nombrado miembro de la sección de Mecánica de la Academia de Ciencias de París. En 1922 fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Sorbona. En 1927 se le nombra uno de los doce miembros asociados de la Academia de Ciencias de París y miembro honorario de la Société des Physique et d'Histoire Naturelle de Ginebra.
 
Leonardo Torres Quevedo falleció en Madrid el 18 de diciembre de 1936, en plena Guerra Civil española, pasando su muerte inadvertida en los medios de comunicación y en los círculos profesionales y académicos.
 
Más información:
 
-Andrés Hernández, María Elena (2006): El Telekino de Leonardo Torres Quevedo, Universidad de Valladolid.
-Aramberri, Josu; González Redondo, Francisco A (2011-2012): Innovación y tecnología: los transbordadores de Torres Quevedo, Fabrikart: arte, tecnología, industria y sociedad, pp.26-45.
-González de Posada, Francisco; González Redondo, Francisco A et al (eds.)(2002): Torres Quevedo, Vives y Kindelán: encuentro y desencuentro de los pioneros de la Aeronáutica española, 1905-1908, Actas del II Simposio "Ciencia y Técnica en España de 1898 a 1945: Cabrera, Cajal, Torres Quevedo, pp.309-334.
-García Santesmases, J (1980): Obras e inventos de Torres Quevedo, Instituto de España.
-González de Posada, Francisco; González Redondo, Francisco A et al (eds.)(2002): Torres Quevedo, 1914: proyecto de dirigible semirrígido de volumen variable para relaciones atmosféricas variables de presión, densidad y temperatura, Actas del II Simposio "Ciencia y Técnica en España de 1898 a 1945: Cabrera, Cajal, Torres Quevedo, pp.335-343.
-González Redondo, Francisco A 82007): Leonardo Torres Quevedo: la conquista del aire, Historia de Iberia Vieja, nº29, pp.76-80.
-González Redondo, Francisco A; González de Posada, Francisco (2002): Ciencia aeronáutica y milicia. Leonardo Torres Quevedo y el servicio de aerostación militar, 1902-1908, Llull, volumen 25, pp.643-676.
-Martínez Vázquez de Parga, Rosario (coordinadora) (2011): En torno a Leonardo Torres Quevedo y el transbordador del Niágara, Fundación Esteyco.
-Oficina Española de Patentes (1988): Patentes de invención de Don Leonardo Torres Quevedo, Registro de la Propiedad Industrial.
-Pérez Yuste, Antonio, Sánchez Palma, Magdalena (2004): The first Wireless remote-control: the telekine of Torres-Quevedo, Conference on the History of Electronics.
-Real Academia Española (1920): Discursos leídos ante la Real Academia Española en la recepción pública de Don Leonardo Torres Quevedo el 31 de octubre de 1920, Tip de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos.
-Redondo Alvarado, María Dolores (1988): Leonardo Torres Quevedo en la Revista de Obras Públicas, Revista de Obras Públicas, CXXXV, pp.51-60.
-Rodríguez Alcalde, L (1974): Biografía de Don Leonardo Torres Quevedo, Instituto Civil.
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