SENLECQ, Constantin-Louis
SENLECQ, Constantin-Louis

Descripción

Constantin-Louis Senlecq (Fauquemberges (Francia),1842 – Ardres (Francia), 1934). Notario y apasionado de la física. Figura mítica de la historia de la televisión en Francia. Pionero en la transmisión de imágenes a distancia. Diseñó un telectroscopio o cámara de selenio, uno de los primeros prototipos de televisión.
 
BIOGRAFÍA
 
Constantin L. Senlecq nació en el Pas-de-Calais, Fauquemberges en 1842. Siempre le apasionaron la física, los inventos y la navegación aérea. Realizó estudios notariales en Saint-Omer y fue notario de Ardres (Pas-de-Calais). Su casa en Ardres, durante la Segunda Guerra Mundial, fue ocupada por el ejército alemán y la mayoría de sus trabajos desaparecieron.
 
Robert Champeix en su obra "Savants méconnus. Inventions oubliées", hace mención a algunos datos biográficos de Senleq proporcionados por el testimonio de un hijo de éste: "Después de realizar muy buenos estudios secundarios, se inscribió en una escuela de notaría en Saint-Omer. ...conoció a un coronel, encargado del regimiento en la localidad...Este oficial, antiguo politécnico, había hecho de la galvanoplastia su pasatiempo favorito, y le inoculó este microbio a su joven compañero...Acabados sus estudios, Senlecq se estableció en una notaría en Ardres. Redactando actos y contratos, Constantin Senlecq continuó - para distraerse - estudiando las leyes que regían la electrólisis. Hacia 1875, tuvo que redactar la sucesión de una persona fallecida en Inglaterra. Decidió entonces aprender el inglés, y para mejorar en esta lengua se abonó a la célebre revista Scientific American... Uno de los primeros números que recibió describía una invención que había realizado recientemente un cierto Graham Bell, gracias a la cual este último había llegado a transmitir eléctricamente la voz a lo largo de una línea telegráfica...La misma revista daba por otro lado nuevas precisiones relativas a la influencia de la luz sobre la conductividad eléctrica del selenio...".
 
En Senlecq dejaron una fuerte huella tanto el invento de Graham Bell de transmitir eléctricamente la voz por una línea telegráfica, como el descubrimiento del efecto de la luz y la conductividad eléctrica del selenio. Los significativos avances en la década de 1870 en el campo de la electricidad, aportaron innovadoras aplicaciones que asombraron a la sociedad. Hasta tal punto que fue tomando cuerpo una idea: la posibilidad de dos personas separadas por el Atlántico y sin abandonar su habitual morada, a un tiempo podrían hablarse, oírse y verse".
 
Senlecq, en un escrito publicado en 1880 en La Lumière Électrique, señaló que en el transcurso de 1877 tuvo la idea de la utilización del selenio para la transmisión de imágenes. Mensaje que repitió en su solicitud de patente presentada en 1907. Aunque solo estos escritos de Senlecq avalan la veracidad de su afirmación.
 
El primer comunicado público de Senlecq se produjo en noviembre de 1878. Incluía un escrito, que dirigió al Conde Th. du Moncel, -figura de referencia en Francia sobre la electricidad y las telecomunicaciones y miembro de la Academia de las Ciencias de París-, donde sometía al examen de du Moncel su telectroscopio: "Un proyecto de aparato destinado a reproducir a distancia, a través de una línea telegráfica, las imágenes obtenidas en una cámara oscura. Este aparato estaba basado en la propiedad del selenio de ofrecer una resistencia eléctrica variable y muy sensible a las variaciones de la iluminación". Aunque esta carta se perdió, du Moncel lo mencionó en su artículo "Le téléscopie électrique".
 
También envió esta descripción al director del periódico Electricité, Hallez d'Arros y el telectroscopio de Senlecq fue publicado en numerosos diarios científicos, tanto europeos como americanos. En "La Science pour tous", el 7 de diciembre de 1878, se menciona que Senlecq ha sometido su proyecto a la consideración del Conde Th. du Moncel.
 
En enero de 1879, un artículo titulado Telectroscope del abad Moigno en "Les Mondes", por primera vez detallaba el diseño del equipo que transmitiría imágenes que se recibirían en papel. "El aparato consistirá en una cámara oscura corriente provista de un espejo opaco y de un sistema de transmisión telegráfico normal. La punta del transmisor destinado a recorrer la superficie del espejo estará formada por un trozo de selenio sujetado por dos resortes que, a modo de pinza le unen, uno con la pila otro con la línea. Al deslizarse sobre las superficies más o menos claras del espejo esta punta de selenio detectará, con gran sensibilidad, los distintos grados de variación de la iluminación. En la estación opuesta, el receptor tendrá, igualmente una punta o lápiz de grafito de dibujo muy suave, adherida a una placa muy fina de hierro dulce y que vibrará respondiendo a un electroimán gobernado por la corriente variable, proporcionada por la línea telegráfica. Este lápiz apoyado en una hoja de papel, traducirá las vibraciones de la placa metálica, en una presión más o menos acentuada sobre la hoja, e imprimirá la imagen captada en la cámara oscura del emisor. En consecuencia, siempre la imagen traducida corresponderá exactamente a la mayor o menor oscuridad de las partes de la imagen recorrida por el selenio".
 
Senlecq continuó mejorando su invento. El 11 de febrero de 1881 en English Mechanic and World of Science apareció una nueva versión de su telectroscopio. Solo dos meses después, el 9 de abril, se publicó en el suplemento de la Scientific American, un artículo destacando la diferencia esencial del equipo de Senlecq: "...algunos experimentadores han usado muchos hilos, unidos a modo de un conjunto, y el resultado ha sido, por un lado, la confusión de los hilos más allá de una cierta distancia, con la absoluta imposibilidad de obtener el aislamiento perfecto; y, por otra parte, una completa falta de sincronismo. Sin un sincronismo perfecto y rápido trabajando al mismo tiempo con la impresión luminosa, para asegurar la acción simultánea de transmisor y receptor y sin una sensibilidad aumentada en el selenio, la idea del telectroscopio no podía ser realizada. Senlecq por suerte ha superado la mayor parte de estos obstáculos principales...".
 
En 1886 Senlecq, muy interesado también por la navegación aérea, publicó una obra titulada Sistema de aerostato.
 
Constantin-Louis Senlecq es una figura mítica en la historia de la televisión en Francia y un pionero en la transmisión de imágenes a distancia. En una entrevista señaló algunos aspectos de su vida: "...era un inventor y, divirtiéndome, trabajé en la transmisión de imágenes a distancia. Publiqué en 1881 un libro muy serio El télectroscope. No fui el único, solo soy uno de los inventores de la televisión. No pude desarrollar mi invención por falta de medios financieros. Por supuesto que tuve noticias de los éxitos posteriores en materia de televisión. Otros persiguieron mis búsquedas y soy feliz de haber sido uno de los precursores de la televisión, aunque no pude ver ésta funcionar como usted en la actualidad..."
 
Falleció en Ardres en 1934 completamente ciego y por tanto sin haber podido ver las primeras imágenes de televisión, a la edad de 92 años.
 
Es incuestionable que fue un precursor de la televisión moderna como asimismo lo son en sus respectivos países George R. Carey en EE.UU., Jan Szczepanik en Polonia y Adriano de Paiva en Portugal.
 
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