Los archivos del Pentágono
Los archivos del Pentágono

Dirigida por

Steven Spielberg

Año

2017

Etiquetas

1970 | 2010 | Prensa | Privacidad

Relación con las Telecomunicaciones

Situación: La fotocopiadora como iniciadora de la era de la información y catalizadora de la filtración de documentos.

Los archivos del Pentágono: así que... pico y pala

En 1971 Steven Spielberg estaba más ocupado rodando sus primeros cortos en la universidad y evitando ir a Vietnam que siguiendo la publicación de unos documentos que desvelaron años de mentiras por parte del gobierno estadounidense y aceleraron el final de la guerra y de la Administración Nixon.

En 2017, entre mayo y julio, Spielberg estaba inmerso en un rodaje fruto del guion seminal de Liz Hannah. El texto de esta guionista novel había llegado hasta sus manos por arte y parte de su amiga Amy Pascal y Spielberg no dudó en leerselo, no porque pensara en dirigirlo sino porque le interesaba el tema y, por un lado, quería pasar el mal rato de haber tenido que detener la producción de The Kidnapping of Edgardo Mortara, que iba a ser su próxima película, y, de paso, entretenerse mientras se completaba la postproducción de "Ready Player One". Pero mientras lo leía supo que tenía que contar esa historia. Y tenía que contarla ya. Tan "ya" que incluso se ha estrenado antes que la que ya tenía rodada.

Spielberg lo explica así: "Eran muchos los paralelismos con el momento que estamos viviendo. Nixon no es el único presidente que ha desvirtuado la verdad, que no la ha defendido como se merece. En momentos así todos somos periodistas. Soy un firme creyente de la libertad de expresión y una prensa libre. Creo que el verdadero periodismo es el mejor antídoto para ese término horroroso, que pone en duda lo que es verdad y lo que no lo es, llamado 'fake news'. Me interesó cómo un personaje como Katharine Graham encontró su voz en un mundo de hombres. De no haber publicado estos archivos dudo que Katherine hubiera podido dar luz verde a Ben para autorizar la investigación de Carl Bernstein y Bob Woodward sobre Nixon que llevó a su dimisión. Graham encontró su voz en 1971 como muchas otras mujeres lo han hecho este año por otras razones. Y solo espero que sean muchas más las que encuentren su plataforma".

Entre los paralelismos que Spielberg traza entre el antes y el ahora, entre aquel momento de la historia que en su opinión parece un reflejo del mundo actual, incluye la figura de Daniel Ellsberg, el hombre que facilitó a la prensa el informe de Robert McNamara sobre la guerra del Vietnam y al que es posible comparar con Edward Snowden.

Spielberg se mantiene, eternamente, optimista sobre el poder del cine y no habla tanto de resucitar la prensa escrita porque sabe que existen otras plataformas igualmente válidas: "Lo único que espero es que nuestra película devuelva el interés del público por saber la verdad, por buscarla y defenderla y haga ver el esfuerzo que ello cuesta. Lo más importante es defender no el soporte sino la verdad. Porque la verdad nunca pasará de moda".

La era de la información y la filtración documental.

La reproducción de documentos ha sido una constante en nuestra historia reciente. Desde los antiguos monasterios donde se copiaban documentos a mano hasta la creación de la imprenta de Gutenberg en 1450, los procesos de duplicación han abierto el acceso a la cultura y la información.

En 1867, el impresor Christopher Latham Sholes pone a punto un prototipo artesanal considerado como el ancestro de la máquina de escribir moderna y que posteriormente será producido y comercializado por la firma "Remington". La aparición de la máquina de escribir aumentó la posibilidad de duplicar originales.

El 8 de agosto de 1887, Thomas Alva Edison patentaba en los Estados Unidos el Mimeógrafo, llamado también a veces ciclostil, un instrumento empleado para hacer copias de papel escrito en grandes cantidades y que utiliza en la reproducción un tipo de papel llamado esténcil sobre el que se ha preparado el texto a reproducir con una máquina de escribir.

Lo común para duplicar un documento era usar papel carbón (papel de calca o de calcar); pero en 1903, el norteamericano G.C.Beidler descubrió el modo de hacer la reproducción rápida de un documento por revelado instantáneo de un negativo fotográfico, técnica que patentó en 1906. Este revelado rápido dio origen a las primeras fotocopias.

De entre la multitud de ingenios que se comercializaban en esa época, décadas de 1910 y 1920, destacaban las máquinas Photostat y Rectigraph. Ambos métodos ‘fotografiaban’ directamente el documento; así, tras una exposición de 10 segundos generaban un negativo que tenía que revelarse e imprimirse para obtener la copia o copias. En total el proceso duraba entre 4 y 8 horas.

Por 1930, este tiempo de copia fue lo que animó a Chester Carlson, por entonces trabajador de una oficina de patentes y acostumbrado a bregar con las copiadoras, a construir una máquina de copiar que pudiese hacer las copias en la misma oficina y al instante.

En un primer momento Carlson intentó hacer evolucionar la idea del proceso fotográfico de las photostat pero pronto vio que era una vía muerta. Así que decidió probar con la luz como campo de estudio. Entre el papel y la tinta impresa distinguimos claramente una cosa de la otra porque la tinta absorbe la luz y el papel la refleja. Y por otro lado estaba la fotoelectricidad, un fenómeno complejo cuya explicación le había valido a Albert Einstein el premio Nobel en 1921. Dentro de esa complejidad Carlson encontró la clave para desarrollar su nuevo invento: la fotoconductividad. Con un material fotoconductivo expuesto a la luz podría reproducir documentos. Los primeros intentos realizados en su casa fracasaron y Carlson se sumergió de nuevo en la bibliografía más técnica hasta dar con un inventor húngaro, Paul Selenyi, que había desarrollado un ingenio para realizar copias mediante cargas electroestáticas. Sus estudios sobre las cargas electroestáticas junto a la utilización de la tinta seca le permitieron, tras muchos e infructuosos intentos, desarrollar su invento.

El 22 de octubre de 1938, Chester Carlson, sacó la primera copia exitosa en papel por medio de un sistema llamado xerografía o impresión en seco. La xerografía eliminó el uso del papel caro especialmente estucado ya que la parte "seca" de este proceso significa que las copiadoras pueden usar papel común, sin tratamiento especial.

Carlson patentó su invento e intentó venderlo infructuosamente a varias empresas. Por fin, en 1947, Haloid Company, una pequeña empresa de Nueva York, adquirió los derechos de la patente para su desarrollo comercial. Tras más de una década de desarrollo, la empresa presentó el primer prototipo de fotocopiadora xerográfica automática el 16 de septiembre de 1959. La llamaron Xerox 914. Dos años después, en 1961, la empresa pasó a llamarse Xerox Company, y empezó a comercializar la primera fotocopiadora moderna de la historia.

Los resultados no se hicieron esperar y la 914 tuvo un éxito brutal de ventas. Xerox estimaba que sus clientes harían una media de unas 2.000 copias al mes pero la realidad es que estaban haciendo 10.000 y algunos incluso 100.000 copias al mes.

Desde su lanzamiento en 1961 hasta que el modelo dejó de fabricarse en 1976, Xerox fue capaz de vender 200.000 unidades de la 914. De hecho, sólo en los primeros seis meses vendieron tantas unidades como habían proyectado vender durante toda la vida útil del producto, y si no fueron más fue porque no pudieron producir tantas como para satisfacer la demanda.

La repercusión que acabó teniendo su invento pilló por sorpresa incluso a sus propios creadores: si bien habían anticipado que las personas harían copias de los documentos originales nunca imaginaron que harían copias de las copias. Un "imprevisto" que hizo que la información pudiera replicarse y transmitirse cada vez más rápido.

La Xerox 914 significó un antes y un después en el mundo empresarial, iniciando una nueva era para el copiado que bien puede decirse marcó el comienzo de la era de la información. Y con ella llegó la filtración de documentos.

Por eso "Los archivos del Pentágono" empieza con una fotocopiadora en acción.

Vídeos

Los archivos del Pentágono es la historia de dos waspy (WASP: White, Anglo-Saxon and Protestant) que en 1971 reventaron el sistema que les había mimado. Protestantes, ricos, blancos y pijos, tanto Katharine Graham (que tomó las riendas de The Washington Post tras el suicidio de su marido), como el director del periódico Ben Bradlee (díscolo descendiente de las egregias familias bostonianas), acostumbraban a codearse con toda la élite política hasta el momento exacto en el que tuvieron que elegir: o periodismo, o relaciones públicas.

Tráiler

Kristie Macosko, productora de la película, comenta: "La historia de Katherine Graham es la historia de una mujer en busca de su propia voz. Ella abrió esa caja de Pandora para que todas nosotras sintiéramos que podíamos levantar la voz y convertirnos en mujeres fuertes".

Documento: Una nueva era

El protagonismo del personaje de Katherine Graham y la relevancia otorgada a su relación profesional con el director del diario Ben Bradlee potencian el rol del empresariado. Spielberg convierte a Graham en una de las principales heroínas de la función, mucho más presente que los filtradores Daniel Ellsberg y Anthony Russo, sin los cuales no hubiese habido una historia sobre cuya publicación decidir.

Entrevista Meryl Streep

En paralelo, se intenta reconciliar a los espectadores con el a menudo denostado periodismo, siguiendo la estela de películas como Spotlight (2015, Tom McCarthy).

Entrevista Tom Hanks

Vuelve el Spielberg cronista de la historia estadounidense. Esta faceta ya comenzó a asomarse a su filmografía con películas de intención antirracista como El color púrpura (1985) o Amistad (1997). En los últimos años, el realizador ha estrenado consecutivamente su mirada a la Guerra de Secesión, Lincoln (2012), y al macartismo, El puente de los espías (2015). Los archivos del Pentágono es un filme hecho a una velocidad inusual para sus estándares de trabajo pues consideró que tenía entre manos una historia de actualidad por dos motivos: el empoderamiento de Katharine Graham, acostumbrada a ser ignorada por su propio consejo de administración, que remite a la lucha por la igualdad sexual en el Hollywood contemporáneo, y la causa de la libertad de prensa, que alude implícitamente a la política comunicativa del actual presidente Domald Trump y sus vetos a medios de comunicación.

Entrevista Steven Spielberg

Hay mucho ya visto en Los archivos del Pentágono, como la prensa contra el poder o las mentiras de Vietnam, pero hay también algo menos mostrado y mucho más necesario: el empoderamiento femenino. Y todo ello está contado con una maestría única, así que aunque la película argumentase lo contrario que defiende, seguiría siendo una lección de sabiduría narrativa. Que Spielberg celebre almibaradamente la constitución y separación de poderes estadounidenses, es un pequeño peaje a pagar para un viaje tan gozoso.

Días de cine - Los archivos del Pentágono

En 1971, The Washington Post era el segundo periódico de Washington, no del país, y competir con The New York Times era una entelequia. La publicación de los archivos confidenciales le puso en el mapa y, poco después, con el Watergate se elevó al olimpo del periodismo de investigación. En la película, Katharine Graham repite como un mantra que "la calidad conduce a la rentabilidad" pero esa relación está muy cuestionada en la actualidad, en la fecha del estreno. Puede que un posible futuro del periodismo se encuentre en el propio The Washington Post pues continúa siendo un rival directo de la presidencia Trump, pero ya no está controlado por una familia patricia, sino por Jeff Bezos, dueño de Amazon. Si el destino de la prensa es ser juguete o instrumento de otros poderes, quizá sea una razón más para añorar el pasado retratado en Los archivos del Pentágono con su recreación detallada de una prensa que ya no existe.

Clip: Pico y pala

Una superficie es cargada uniformemente con electricidad estática. A continuación, la superficie es expuesta a la luz, quedando cargadas solo aquellas áreas donde hay sombra. Un pigmento de polvo (tinta seca o tóner) se fija en estas áreas cargadas haciendo visible la imagen, que es transferida al papel mediante un campo electrostático. El uso de calor y presión fijan la tinta al papel.

Xerografía, por Xerox Corporation

El proceso de copiado era el siguiente. Primero se ponía cualquier tipo de papel que se fuera a utilizar en una bandeja de carga. Después se pulsaba el botón de encendido, se ponía el documento a copiar sobre la bandeja de cristal, se giraba el selector del número de copias deseadas, se pulsaba el botón de impresión y listo, en sólo siete segundos se obtenía una copia casi perfecta del documento.

Xerox 914 copia sobre cualquier papel

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