A.I. Inteligencia artificial
A.I. Inteligencia artificial

Dirigida por

Steven Spielberg

Año

2001

Etiquetas

1980 | 1990 | 2000 | IA | MINSKY | SHANNON

Relación con las Telecomunicaciones

Situación: La impronta, más como aprendizaje que como huella.

Situación: Una vez demostradas sobradamente las capacidades analíticas y de cálculo de la inteligencia artificial, la última frontera de lo humano parece residir precisamente en los sentimientos.

Personaje: MINSKY, Marvin.

Personaje: SHANNON, Claude Edwood.

A.I. Inteligencia artificial: en el fin del mundo, donde lloran los leones, está el lugar donde nacen los sueños

El concepto de "inteligencia artificial" adquirió forma en el verano de 1956, durante la Conferencia de Dartmouth. Celebrada en las instalaciones del Dartmouth College en Hanover, New Hampshire, (EE.UU.), su organizador fue el matemático e informático John McCarthy, a propuesta del propio McCarthy y de Marvin L. Minsky (Harvard University), Nathaniel Rochester (I.B.M. Corporation) y Claude E. Shannon (Bell Telephone Laboratories). A lo largo de dos meses, Dartmouth acogió a un selecto grupo de investigadores que definió las directrices y líneas de actuación futuras en el ámbito de la IA, tomando como hipótesis de trabajo la proposición: "Todo aspecto de aprendizaje o cualquier otra característica de inteligencia puede ser definido de forma tan precisa que puede construirse una máquina para simularlo". Esta hipótesis sería posteriormente conocida como Hipótesis del Sistema de Símbolos Físicos.

Asimismo, en la Conferencia de Dartmouth se sentaron las bases de una aproximación al ser humano que, a diferencia de la psicología y de la filosofía, centran su estudio en la inteligencia pura. Según John McCarthy, la inteligencia es la "capacidad que tiene el ser humano de adaptarse eficazmente al cambio de circunstancias mediante el uso de información sobre esos cambios". Desde esta premisa, se han desarrollado diferentes ideas de IA:

  1. el arte de crear maquinas con capacidad de realizar funciones que realizadas por personas requieren de inteligencia;
  2. el estudio de cómo lograr que las computadoras realicen tareas que, por el momento, los humanos hacen mejor;
  3. la rama de la ciencia de la computación que se ocupa de la automatización de la conducta inteligente;
  4. el campo de estudio que se enfoca en la explicación y emulación de la conducta inteligente en función de procesos computacionales.

En diciembre de 1969, el escritor inglés Brian Aldiss publicó un cuento en la revista Harper’s Bazaar titulado 'Supertoys Last All Summer Long' (Los superjuguetes duran todo el verano). En 1982, el cineasta Stanley Kubrick se interesó en el cuento y compró los derechos de autor. Aldiss y Kubrick comenzaron a encontrarse periódicamente para discutir la elaboración del guion para hacer una película, pero Aldiss no entendía cómo un cuento de apenas diez páginas podría transformarse en un guion para un largometraje y, más todavía, en una película con la estética y el concepto de Kubrick. Por su parte, Kubrick le presentó a Aldiss nuevos elementos narrativos para ayudarlo en la composición de una trama capaz de sustentar un largometraje. Fue así que Kubrick vinculó el cuento de Pinocho con el de los superjuguetes. Los choques entre el autor y el cineasta continuaron hasta que Aldiss abandona definitivamente el proyecto: "En la película, Kubrick quería que el niño androide conociera al hada azul y lo convirtiera en un niño real. Me resistí obstinadamente a la idea. La mera sugerencia me dejó estupefacto. Siempre había querido trabajar con el genio de Kubrick, pero tras colaborar un año con él, me separé de su proyecto".

Kubrick intentó sacar adelante la película pero ni la historia terminaba de tomar forma, ni la tecnología había adelantado lo suficiente como para llevar una historia tan compleja a la pantalla. En 1985 Kubrick pidió ayuda a Steven Spielberg, que empezó a colaborar estrechamente con él (conferencias telefónicas y faxes) para desarrollar el proyecto. Así la película pasó a ser de ambos cineastas hasta que en 1995 Kubrick decidió tomar el papel de productor y ceder la dirección a Steven Spielberg.

Con el fallecimiento de Kubrick en marzo de 1999, Spielberg decidió terminar la película lo antes posible, estrenándose finalmente en el año 2001; no siendo el año del estreno la única referencia a Kubrick.

'A.I. Inteligencia Artificial' se estrenó en el número 1 de la taquilla norteamericana. El mero nombre de Spielberg, unido al aura de leyenda que rodeaba a la película, hizo que el público acudiera a verla el primer fin de semana, pero el boca-oreja no fue del todo bueno. La película dividió tanto a la audiencia como a la crítica. Las quejas se referían principalmente a su irregularidad y al tono de la historia, a caballo entre la inocencia familiar de Spielberg y la despiadada frialdad de Kubrick. Para muchos, 'A.I.' era una afrenta edulcorada al legado de Kubrick, para otros era demasiado Kubrick para funcionar como cinta de Spielberg. Para la mayoría, su desenlace estropeaba el conjunto.

No obstante, un sector de la crítica (y el público) se atrevió a definir 'A.I.' como obra maestra y futura cinta de culto. Como la misma '2001: una odisea del espacio', la película fue considerada una adelantada a su tiempo que acabaría ocupando su lugar en el panteón del Séptimo Arte con el paso de los años.

La película nos sitúa en un futuro en el que el efecto invernadero ha ocasionado el deshielo de los casquetes polares, provocando que el nivel del mar ascienda hasta inundar ciudades como Amsterdam, Venecia o Nueva York. Aunque este cambio climático supuso la muerte de cientos de millones personas en los países más pobres, en otros países se vivía de manera próspera gracias a estrictas medidas creadas por los gobiernos que controlaban la natalidad para asegurar la sostenibilidad de los seres humanos con los recursos existentes.

De esta manera, los robots de aspecto humanoide, denominados Meca, se convirtieron en elementos esenciales para el mantenimiento de la economía actual gracias a su autonomía y los pocos recursos que necesitaban para su mantenimiento.

Es entonces cuando en Cybertronics, el profesor Allen Hobby, que había perdido a su hijo David siendo éste muy joven, propone crear un Meca a imagen y semejanza de su hijo, con sentimientos reales entre los que esté la capacidad de amar sinceramente a sus padres. De esta manera lograría satisfacer a tantas parejas que no pueden tener hijos por problemas naturales o porque no se lo permite la ley.

Para la evaluación del propotipo, Cybertronics elige a los Swintom, Henry y Monica, pues Henry trabaja en la empresa y el hijo biológico de ambos, Martin, sufrió un accidente hace cinco años y se encuentra en animación suspendida a la espera de una cura para su enfermedad. Al principio Monica no quiere aceptar a David pues siente que, si lo hace, sería como aceptar que su verdadero hijo habría muerto. Sin embargo, a través de una serie de entrañables viñetas cotidianas en las que David conoce el mundo, Monica va abriendo poco a poco su corazón al reemplazo robótico de su hijo, para culminar en la hermosa escena de la impronta, en la que el amor incondicional de David por su nueva "mami" es activado sin posibilidad de marcha atrás.

ai inteligencia artificial protocolo impronta

Pero consiguen encontrar una cura para Martin y con la vuelta éste a casa se inicia una etapa de rivalidad entre hermanos. Cuando Martin descubre quién es en realidad David (a quien llama 'el superjuguete') decide usarlo como tal. Por su parte, David ve que Martin posee ventajas insuperables en la competencia por el amor de Monica, ya que él es un hijo 'verdadero'. La disputa entre ellos termina en un accidente en la piscina; preocupada por la seguridad de Martin, Monica decide abandonar a David en el bosque pues está convencida de que devolverlo a Cybertronics es enviarlo al desguace. Una vez en el bosque, a David le viene una idea fija que va a seguir con extrema determinación: buscar al Hada Azul, el personaje que transformó a Pinocho en un niño de verdad. David desea ser real como Martin; al igual que Pinocho, David desea cambiar de naturaleza y transformarse en un niño de verdad para tener el amor de su mamá.

La película es una odisea espectacular, mágica y cruel. Steven Spielberg juega con nuestras emociones: nos hace sonreír, nos proporciona unas pequeñas dosis de tensión, de miedo, incluso hace que soltemos algunas catárticas lágrimas, para luego, inesperadamente, abandonarnos en la parte más oscura de su imaginación. Sí, nos procura un final feliz, pero falsamente feliz, como señala su sombrío trasfondo. En contra de lo que pueda parecer, esta presunta película 'para niños', es su filme más 'adulto', uno de sus cuentos (crueles) más complejos, ambiguos, despiadados y fríos. Crónica casi onírica sobre la brutalidad humana, la insensibilidad y la codicia, es una de las visiones menos sentimentales de la Humanidad vistas en el cine contemporáneo, donde un humanoide-niño explotado por sus creadores, víctima de la desconfianza de su padre, atormentado y engañado por su hermano, traicionado y abandonado por su madre, es perseguido, enjaulado y casi ejecutado para el entretenimiento de masas. David, un robot prototipo diseñado para parecerse a un niño humano, es tratado como mercancía desechable. Esta no es la misma vieja historia acerca de un niño que se convierte en humano, sino sobre la muerte de la Humanidad misma.

Gigolo Joe: "Nos hicieron demasiado listos, rápidos y numerosos. Sufrimos por sus errores pero cuando llegue el final... solo quedaremos nosotros".

Puede que el guion no convenciera a todo el mundo, pero si hubo unanimidad en algo fue en el elogio al apartado técnico de la película. El diseño de producción, creado a partir de los cientos de dibujos que Chris Baker realizó junto a Stanley Kubrick, es un gozo visual: la aséptica y minimalista casa de los Swinton, el laboratorio criogénico con murales de cuentos de hadas, el ambiente de la Feria de la Carne, la decadencia sórdida y voluptuosa de Rouge City, la impactante Nueva York parcialmente sumergida... Esta diversidad de escenarios junto al maquillaje, vestuario y efectos, la convierten en una experiencia visual muy satisfactoria, repleta de planos memorables cargados de lirismo y melancolía.

Otro de los aspectos más celebrados de la película son sus efectos digitales. Industrial Light & Magic daba otro paso hacia el futuro con el impecable diseño de los robots de la película, especialmente llamativos durante el segmento de la Feria de la Carne, donde aparecen androides de todas las generaciones y funcionalidades convertidos en chatarra "viviente".

Y luego está Teddy, el oso de peluche con el que Spielberg volvió a combinar, con resultados excelentes, la tecnología digital más puntera y la técnica clásica del animatronic. Precisamente Teddy es un personaje que nos confirma que ésta no es una película convencional. Cuando el peluche robótico aparece por primera vez, lo esperado es un muñequito adorable e infantil, pero Teddy es en realidad una alma vieja, un Meca con voz grave que expresa sabiduría y raciocinio, pero también desapego y cansancio. Puede que su nombre fuera el menos original posible para el personaje, pero Teddy demostró que no es un oso de peluche cualquiera.

En un principio, la idea de Kubrick era que David fuera un robot de verdad; es decir, una marioneta o animatronic. Sin embargo, al final se tomó la (sabia) decisión de que el personaje fuera interpretado por un humano. El elegido fue Haley Joel Osment, que acababa de ser nominado al Oscar por 'El sexto sentido' (1999, M. Night Shyamalan), y su interpretación borda un trabajo exhaustivo y lleno de matices (por ejemplo, no parpadea en toda la película) que estuvo a la altura de las enormes exigencias del personaje. Interpretando a un robot, Osment dotó a la película de alma.

Vídeos

En Cybertronics, el ser artificial ha alcanzado su máxima expresión. Universalmente adoptado, el Meca es la base de cientos de modelos que sirven a los hombres en multitud de tareas de la vida cotidiana.
Crear un ser artificial ha sido el sueño del hombre desde el inicio de la ciencia.
Eres una máquina.
Soy un niño.
Me llamo David.

Trailer #1

Monica: Es solo un niño.
Henry: Monica, es un juguete.
Monica: Es un regalo, tuyo.

Teaser #1

Protocolo de Impronta:
Cirro.
Sócrates.
Partícula.
Decibelio.
Huracán.
Delfín.
Tulipán.

Teaser #2

Behind the scenes:
0:00:00 Creating A.I.
0:11:34 Design A.I.: The Robots of A.I.
0:25:17 The Sound And Music of A.I.: Sound Design.
0:32:03 Design A.I.: A.I. from Drawings to Sets.
0:39:32 Design A.I.: Dressing A.I.
0:45:02 Design A.I.: Special Effects.
0:52:48 Design A.I.: Lighting A.I.
0:57:14 The Sound And Music of A.I.: The Music.
1:03:04 An Overview by Dennis Muren.
1:08:15 The Miniatures.
1:12:35 The New York City Sequence Shot Progression
1:15:28 Animating A. I.
1:23:37 Acting A.I.: A Portrait of David.
1:32:44 Acting A.I.: A Portrait of Gigolo Joe.
1:38:46 The Robots.

Cómo se hizo

Kubrick estaba convencido de que todo su equipo podía aprovechar las ventajas de la tecnología informática, de manera que, a principios de la década de los ochenta, compró ordenadores de sobremesa para sus empleados. En 1984 compró su primer portátil y fue actualizando los equipos puntualmente a medida que iban apareciendo en el mercado. Kubrick fue el primero que utilizó un equipo de montaje digital. Kubrick se había sentido fascinado por el mundo de la inteligencia artificial y estaba convencido de que con las perspectivas de la inteligencia artificial y los avances tecnológicos, los ordenadores acabarían siendo superiores a los humanos.

Clip: Dr. Know

Candice Drouet sostiene que Spielberg quiso rendir tributo a Kubrick incluyendo homenajes a '2001: una odisea del espacio' (1968), 'La naranja mecánica' (1971), 'Barry Lindon' (1975) y 'El resplandor' (1980).

Kubrick - Spielberg

28-feb-2019. En A.I. Inteligencia artificial, David tiene capacidad para sentir y expresar emociones. Su diseño y programación es tan realista, que su madre adoptiva queda devastada ante la mirada inocente y triste del muchacho cuando éste entiende que va a deshacerse de él. La película plantea un debate que asoma regularmente a la ciencia ficción y del que también se ocupan los expertos en tecnología: ¿llegará un momento en el que los robots podrán sentir emociones? La pregunta no es baladí, puesto que una vez demostradas sobradamente las capacidades analíticas y de cálculo de la inteligencia artificial, la última frontera de lo humano parece residir precisamente en los sentimientos. Mientras ese momento llega, en Furhat Robotics, empresa sueca especializada en el diseño y fabricación de robots sociales destinados a interactuar con personas, se esfuerzan por conseguir robots que simulen emociones cada vez con mayor credibilidad pues se basan en la premisa de que el robot social es la interfaz informática más natural e intuitiva para los humanos. Así es Furhat, un robot social pensado para establecer una comunicación lo más similar posible a la que establecemos entre los humanos, para ello, su rostro muestra expresiones acordes a la conversación, dispone de paquetes de voces en 30 idiomas distintos, su rostro es una pantalla personalizable y mantiene el contacto visual con su interlocutor, entre otras características. Uno de los robots de Furhat atiende al público en el aeropuerto de Frankfurt y la empresa tiene acuerdos con compañías del mundo del espectáculo como Disney. Es evidente que estos robots sociales son adecuados como informadores, pero el futuro cercano puede depararles otras funciones como formadores de personal, o trabajando en recursos humanos, ya que pueden programarse para ser absolutamente objetivos y eludir cualquier sesgo discriminatorio en una entrevista de trabajo.

Furhat, el robot social más avanzado del mundo

10-dic-2019. En 2018, Teemu Roos, un profesor de la facultad de Informática de la Universidad de Helsinki, decidió poner en marcha un curso intensivo de inteligencia artificial (IA) gratuito para todos los finlandeses que quisieran hacerlo. Con la ayuda de distintas empresas (con la tecnológica Reaktor a la cabeza), universidades e instituciones del territorio nórdico, Roos consiguió sacar adelante su proyecto, que bautizó como Elementos de la inteligencia artificial. Aprovechando la época navideña, Finlandia, que ostenta la presidencia del Consejo de la Unión Europea (UE) hasta el próximo 31 de diciembre, ha querido tener un detalle con sus vecinos y ha anunciado que traducirá el curso a cada idioma de la UE como un regalo para sus ciudadanos. El curso se compone de dos partes. La primera es para todos los públicos y no requiere de conocimientos estadísticos o matemáticos avanzados: consiste en una introducción a la IA que explica qué es, cómo afecta a nuestras vidas y da algunas pistas sobre lo que es posible hacer y lo que no con esta tecnología. La segunda tiene un enfoque más práctico, enseña los algoritmos que posibilitan la creación de metodologías en IA y recomienda a sus usuarios contar con ciertas habilidades básicas con el lenguaje de programación Python para poder aprovechar el curso al máximo. Por el momento, solo es posible cursar la primera parte, que se compone de media docena de módulos y tiene una duración aproximada de seis semanas. Aunque no estemos ante la única iniciativa de formación gratuita en materia de inteligencia artificial, hablamos de una de las mejores. El programa cubre temáticas muy variadas —desde las implicaciones éticas de la IA hasta conceptos más técnicos de probabilidad y estadística— ofrece un diseño atractivo y está preparado a conciencia para que los alumnos puedan demostrar los conocimientos que van adquiriendo por medio de pruebas cortas al terminar cada sección..

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