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Arteixo Telecom
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1970 | E_1972

Arteixo Telecom nació en Sabón en el año 1972, en el Ayuntamiento de Arteixo (La Coruña) como una planta de fabricación de Intelsa, filial de Ericsson (51%) y de Telefónica (49%).

Se constituyó con el objetivo de ser una empresa auxiliar de montaje de componentes y ensamblaje de cuadros electromecánicos de las centrales de conmutación ARF y ARM que Intelsa fabricaba en sus instalaciones de Leganés en Madrid, cuyo cliente final era Telefónica.

La entrada de Ericsson en el mercado de la conmutación de Telefónica, fue propiciada por el entonces Presidente de Telefónica D. Antonio Barrera de Irimo, con el objetivo romper el monopolio tradicional en el suministro de centrales de conmutación, que Standard Eléctrica venía manteniendo desde la creación de la Compañía Telefónica Nacional de España.

La actividad industrial anterior de la planta se mantuvo en Sabón hasta que se produjo un cambio en la tecnología de las centrales de conmutación telefónicas, al abandonar los fabricantes la tecnología electromecánica, sustituyéndola por tecnología electrónica.

La nueva tecnología necesitaba menor número de horas de mano de obra para fabricar el mismo número de líneas de conmutación. El cambio de tecnología y la decisión de Intelsa de ocupar con carácter prioritario la mano de obra de Leganés, provocó una disminución importante de la carga de trabajo en Sabón.

Tras estudiar diferentes alternativas, en el año 1982, la planta de Sabón cambio de propiedad, pasando a manos de Telettra Española. Telettra trasladó a Sabón la fabricación de algunos equipos de transmisión de pequeña capacidad y de algunos terminales telemáticos.

Telettra Española había desarrollado, en sus laboratorios de Torrejón de Ardoz en Madrid, el primer datáfono que existió en el mercado español, para ser utilizado como terminal de pago.

Telefónica decidió ofrecer a los bancos a través de las plataformas de pago (VISA, 4B, MASTER CAR y AMERICAN EXPRESS), un terminal de voz y datos, que fue bautizado como “datafono” para la introducción de las tarjetas de crédito como medio de pago (dinero electrónico).

La planta de Sabón recibió un primer encargo para la fabricación de 64.000 datafonos. La planta se transformó por completo, equipándose con medios de fabricación y de control propios de una industria electrónica, completamente diferentes a los que había venido utilizando en su etapa anterior.

La actividad de la planta se mantuvo a plena capacidad. Se realizaron importantes inversiones que hicieron de la misma una fábrica altamente eficiente, manteniendo la plena ocupación.

A principios de 1991 Telettra Spa, con sede en Milàn, fue vendida en su totalidad, por su fundador y accionista único Ing. Floriani, a la multinacional francesa Alcatel. Previamente Telefónica, que durante algún tiempo había sido la “locomotora de la industria de telecomunicaciones española”, había cambiado su estrategia y había vendido su participación del 51% en Telettra Española a Telettra Spa, con lo que Telettra Española fue absorbida por Alcatel en España y la planta de fabricación de Sabón, consiguientemente, pasó a manos de Alcatel.

Alcatel se encontró con un exceso de capacidad productiva, con plantas industriales de fabricación de equipos electrónicos en Villaverde (Madrid), en Toledo, en Málaga (CITESA), y las procedentes de Telettra Española, en Torrejón de Ardoz, en San Roque (Cádiz) y en Sabón en el Ayuntamiento de Arteixo en La Coruña, que obligó a Alcatel a realizar una reorganización completa de sus fábricas.

La liberalización del sector de las telecomunicaciones y la globalización del sector (años 1990-2000) condujo al cambio en la política de compras de Telefónica, el sector sufrió importantes convulsiones, se produjo una deslocalización de algunas producciones, al cierre de algunas plantas y a los consiguientes expedientes de regulación de empleo.

Las situaciones anteriores afectaron a la Planta de Sabón, no obstante esta continuó su actividad, no sin dificultades, gracias a algunos contratos heredados, a la realización de fabricaciones para terceros, y a un contrato con Alcatel para la fabricación de un sistema de comunicaciones tren–tierra, que Alcatel había inicialmente contratado con Renfe y cuyo sistema fue vendido posteriormente por Arteixo a Renfe durante un buen número de años.

A mediados de los años noventa, se comienza a considerar que la única salida para esa planta es desvincularse de Alcatel y reclamar la ayuda de la Xunta de Galicia para crear una empresa gallega. Alcatel deja en las manos de quien había sido un directivo de Alcatel (Sixto Domínguez), la gestión de la planta, y el mandato de la conformación de un grupo empresarial con empresarios gallegos, para garantizar la continuidad de la actividad.

En 1996, se constituye Arteixo Telecom, con el siguiente accionariado: GESPROTEL (Sixto Domínguez) 31%, ALCATEL 20%, INTELEGA (el empresario gallego Gerardo García Campos) 29%, y SODIGA (sociedad de inversiones de la Xunta) 20%.

En marzo de 1999, la Xunta de Galicia admite que no existe carga de trabajo y que la empresa necesita un cambio en la gestión de la compañía.

En junio de 1999, se produce una huelga general de todos los trabajadores de la empresa y en enero del año 2000 entra en el capital de la empresa Rafael Valcárce, liderando lo que inicialmente se llamó Grupo Directivo. Rafael Valcárce había sido asesor de la Consellería de Industria y ex diputado autonómico.

El accionariado de Arteixo Telecom quedó así configurado: GESPROTEL 20%, GRUPO DIRECTIVO (posteriormente denominado GLOBAL DIEZ) 29%, INTELEGA 29% y SODICA 22%. En marzo del año 2000, Rafael Valcárce asumió la presidencia de Arteixo Telecom, presidencia que mantuvo hasta el año 2025.

Se introdujeron a partir de ese momento nuevas líneas de productos para ADIF (puesto de mando y control con consola dual), nuevas prestaciones al sistema tren-tierra, de comunicaciones ferroviarias, y otros productos para Telefónica. Se negocio con Alcatel la fabricación de productos de su catálogo, así como para otros clientes (Radiotrónica, Metro de Bilbao, Siemens, Unión Fenosa, Mattra e ICS).

En el año 2008 se produjo la crisis financiera y pese a los esfuerzos de Arteixo Telecom por incrementar su cartera de clientes y las ayudas recibidas por algún organismo público, sus cifras de ventas disminuyeron significativamente. Entre el año 2008 y 2013, la empresa fue bandeándose como pudo.

La situación anterior condujo a presentar en el año 2013 un proceso concursal. Afortunadamente el balance de la compañía era limpio, no tenía su patrimonio inmobiliario hipotecado, no tenía salarios pendientes y, en general, sus activos respondían al valor que lucía en sus cuentas, pero sus dirigentes sabían que en tres o cuatro meses no iban a poder hacer frente a sus pagos.

Todo ello propició una regulación de empleo, con ajuste de la plantilla y a una renegociación de la deuda con las entidades bancarias acreedoras y con los organismos públicos. Arteixo consiguió una quita del 50% de su deuda bancaria y un plazo de devolución de los prestamos remanentes a 12 años; sin embargo, no consiguió la renegociación de la deuda con el CDTI, que obligo a la devolución de algunas subvenciones, haciéndose cargo de dicha deuda el ICO. Un año después de la declaración del concurso, el B. Sabadell, Caixa Galicia y la organización autónoma de la Xunta, abrieron el crédito a Arteixo Telecom.

A partir de la salida del concurso de Arteixo Telecom, en el año 2015, hubo un largo periodo de expansión, y de beneficios y EBITDA positivo. En el año 2016 tuvo una facturación de 5,26 millones de euros y un beneficio de 449 mil euros. Entre el año 2015 y 2019, la empresa vivió una fase de supervivencia ordenada. La empresa no era la fábrica de los años de Telettra y Alcatel con 300 personas en plantilla, era una PYME industrial más pequeña con 100 personas, pero muy orientada a ser una empresa muy eficiente en la fabricación de equipos electrónicos para terceros, se había dotado de una importante maquinaria para el montaje automatizado de componentes y para el control de producción.

A partir del año 2020, la empresa fue poco a poco abandonando la fabricación electrónica para terceros y evolucionó hacia la fabricación y venta de productos y soluciones de mayor valor añadido: seguridad, video analítica, comunicaciones críticas, sistemas ferroviarios y electrónica industrial.

En el año 2022 después de obtener unos resultados brillantes (incremento de las ventas de un 40% y de EBITDA de un 400%) realizó un saneamiento definitivo de su balance. Se hizo una reducción de capital y se realizaron ajustes patrimoniales históricos. En el año 2022 y 2023 los resultados de la Empresa fueron superiores a los 900 mil euros. En el año 2024 la empresa facturó una cifra cercana a los 13 millones de euros y el EBITDA creció un 30%.

En abril de 2025, Mirai Investiments (grupo industrial vasco) adquirió el 100% de Arteixo Telecom. La empresa localizada en el último periodo de su existencia en As Pontes (La Coruña) fabricó en esta etapa equipos y sistemas para el sector aeroespacial, energético y ferroviario.

Arteixo Telecom ha pasado desde su fundación hace más de 50 años, por todo un conjunto de vicisitudes, como hemos tratado de recoger más arriba, pero ha sabido reinventarse y adaptar sus capacidades como empresa de fabricación de equipos electrónicos -que es lo que fue siempre- a la realidad del mercado, representando un ejemplo de supervivencia empresarial.

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