Dirigida por
Richard CurtisAño
2009Relación con las Telecomunicaciones
Situación: Cuando te metías en la cama por la noche con el transistor, lo encendías y sonaba una música fantástica que no se oía en ningún otro sitio.Radio encubierta: ¡Acuéstate, apaga la luz, duérmete!
En 1966, sin duda alguna la época del mejor pop inglés, la BBC sólo emitía dos horas de rock and roll a la semana. Pero la radio pirata inundaba el país con rock y pop 24 horas al día. Y 25 millones de personas, más de la mitad de la población, escuchaba cada día a los piratas.
Richard Curtis es el guionista y realizador de la historia de unos disyoqueis ilegales que cautivaron a los radioyentes de los años sesenta, emitiendo desde un barco la música que definió a toda una generación.
"Love actually" (2003, Richard Curtis) le despertó el gusanillo de la dirección, de modo que Richard Curtis se planteó buscar una idea para un nuevo largometraje propio. Empezó a recordar las noches que, siendo adolescente, había pasado escuchando el rock and roll que los pinchadiscos piratas emitían desde barcos y estructuras marinas ancladas fuera de las aguas territoriales del Reino Unido en los años sesenta. Y el gobierno hacía todo lo posible para erradicar esas emisoras que llegaban a millones de hogares británicos,
Richard Curtis: "Todos los de mi generación lo recuerdan. Te metías en la cama por la noche con el transistor. Lo encendías y sonaba una música fantástica que no se oía en ningún otro sitio. Al rato, tus padres gritaban desde abajo: '¡Acuéstate, apaga la luz, duérmete!'. Creo que mi pasión por el pop se vio reforzada por esa sensación de ilegalidad, de prohibición".
Al plantearse el guion, Curtis se puso como objetivo basarse en la estructura libre de M.A.S.H. (1970, Robert Altman) y los chistes despiadados de Desmadre a la americana (1978, John Landis). Estaba convencido de que varios hombres viviendo en un barco anclado en pleno mar del Norte debía dar pie a situaciones muy cómicas.
El supervisor musical Nick Angel, colaborador habitual de Richard Curtis, trabajó muy de cerca con el realizador para que lo mejor de los sesenta llenara la gran pantalla pues Curtis quería que la música fuera parte íntegral de la película. Los dos empezaron a recopilar canciones. Al final, debieron escoger entre los 200 temas seleccionados. Para ayudar a los actores a familiarizarse con la música, el realizador les entregó iPods con una selección de temas escogidos por Nick Angel y él.
Al acercarse la fecha del rodaje, consiguieron reducir la lista a 70 temas. Una vez rodada la película, y durante el montaje, Curtis y el montador de música Steve Price fueron encajando canciones con escenas y ambientes específicos y, al final, 54 temas se quedaron en la película. Pueden parecer muchas canciones pero hay que tener en cuenta que la historia transcurre en una radio pirata y que se oye música casi todo el tiempo. El resultado es un auténtico banquete musical.
Curtis lo resume así: "Fue una época fantástica para la música. Ha sido genial poder tener la excusa perfecta para montar una película con música en cada una de las escenas. Espero que el espectador piense que sería maravilloso estar con ese grupo de gente en ese barco destartalado. Uno de los atractivos de Cuatro bodas y un funeral (1994, Mike Newell) era que el público tenía la impresión de pertener al grupo de amigos. Espero que esta película sea algo parecido a pasar un agradable fin de semana con las personas que mejor nos caen cuando no discuten".

La historia de Radio Caroline empieza con su fundador, el irlandés Ronan O’Rahilly. O’Rahilly comenzó a ser conocido dirigiendo el club del Soho londinense The Scene y llevando los asuntos de Alexis Korner, uno de los padres del blues británico, y del héroe de los mods Georgie Fame, cantante y organista que logró colocar tres singles nº 1 en el Reino Unido, gracias en parte a la lucha de O’Rahilly para que los programaran las emisoras de la BBC y la entonces muy popular Radio Luxemburgo. Todo esto le dio a O’Rahilly la idea de montar su propia emisora.
Ronan O’Rahilly empezó a fantasear con crear una emisora flotante, una estación de radio a bordo de un barco en aguas internacionales, dedicada casi en exclusiva a la programación musical. Para hacer de aquel sueño una realidad adquirió un viejo buque llamado Frederica y se fue hasta Estados Unidos para comprar el equipamiento técnico necesario.
De regreso a Inglaterra, O’Rahilly se encontró con que Alan Crawford, un australiano afincado en Londres con diversos vínculos en el mundo de la música, había comprado el navío Mi Amigo para sacar adelante un plan muy similar bajo el nombre de Radio Atlanta.
El Atlántico da para mucho y finalmente ambas partes llegaron a un acuerdo. El Frederica se establecería en aguas internacionales cercanas al norte de Irlanda, llegando a los hogares del noroeste de Inglaterra, Escocia e Irlanda, en lo que sería Radio Caroline North; y Crawford al frente del Mi Amigo debía situarse frente a las costas de Essex y cubrir el resto de las Islas Británicas bajo el nombre de Radio Caroline South.
Con tal propósito, las dos embarcaciones se trasladaron al puerto irlandés de Greenore, propiedad de la familia de O’Rahilly, para ultimar los preparativos antes de salir al aire. Sin embargo las intenciones de O’Rahilly eran otras. Tras sabotear el barco de Crawford, el Frederica zarpó en solitario y el domingo 28 de marzo de 1964 el mundo pudo disfrutar de la primera emisión de Radio Caroline.
Alan Crawford no se quedó de brazos cruzados, como era de esperar, y durante un tiempo el Frederica y el Mi Amigo, cual piratas de antaño, se dedicaron a interferirse uno al otro tanto como pudieron. Finalmente, se llegó a un armisticio y ambas emisoras acabaron por cumplir el pacto original.
El éxito de Radio Caroline fue inmediato y locutores como Tony Blackburn, Roger Day, Simon Dee, Tony Prince, Spangles Muldoon, Keith Skues, Emperor Rosko y muy especialmente Johnnnie Walker y Tom Lodge se convirtieron en auténticas celebridades entre la juventud británica. Esto hizo que muchos otros se animaran a crear su propia radio pirata y en un muy breve espacio de tiempo las ondas se inundaron de estaciones como Swinging Radio England, Radio Britain, Radio London, donde debutó el mítico John Peel, o Radio City, su máxima rival y con la que Radio Caroline inició una contienda que pondría fin a una etapa.
Radio City emitía desde una fortaleza de la Segunda Guerra Mundial situada en el estuario del Támesis. En un principio Radio Caroline había llegado a un acuerdo con Radio City para que esta pudiera emitir bajo el nombre de Radio Caroline, una alianza de la que luego se retractó. Enojado por la ruptura del pacto, Reg Calvert, propietario de Radio City fue a pedirle explicaciones a Oliver Smedley, socio de O’Rahilly y Crawford en Radio Caroline, y en el fragor de la discusión Smedley disparó contra Calvert, matándole.
Este hecho fue la excusa perfecta para que el gobierno británico, hastiado con la cada vez mayor popularidad de emisoras libres, iniciara una persecución sin tregua de las radios piratas, estableciendo una ley marítima que preveía el bloqueo de todas aquellas embarcaciones que albergaran una emisora. La falta de alimentos, personal e ingresos hizo que una a una todas las emisoras piratas fueran cayendo. La última fue Radio Caroline que desapareció el 3 de marzo de 1968.
Pero O’Rahilly volvió a la carga dos años después, primero asociándose con empresarios suizos que le cedieron el buque Mebo 2 para llevar a cabo las emisiones. En 1972, en una subasta, el irlandés adquirió de nuevo el Mi Amigo y reinició las emisiones de Radio Caroline.
El proyecto resucitó definitivamente en 1974 cuando O’Rahilly recibió ayuda económica de George Harrison y la aventura de Radio Caroline vivió una segunda etapa tan gloriosa como desquiciada. Cuentan los que vivieron a bordo del Mi Amigo en aquella época que los aparatos técnicos solían comprarse a plazos, y la norma habitual era que sólo se pagara el primer recibo. También era común la lucha de egos entre los diferentes locutores, y no menos habitual que estos salieran a antena ciegos de marihuana, pinchando de principio a fin discos de bandas como Led Zeppelin, Pink Floyd, Yes, ELP (Emerson, Lake and Palmer). Aun así la audiencia siempre les fue fiel y algunos de sus programas tenían millares de oyentes, como "Personal Top 30", un espacio en el que la audiencia enviaba una lista con sus treinta temas favoritos y durante tres horas se emitía la selección de canciones elegida por el locutor de turno.
Pero la historia nuevamente tocó a su fin en marzo de 1980, cuando un destartalado Mi Amigo no pudo más y se hundió en la desembocadura del Támesis.
El incansable O’Rahilly, financiado por nuevo grupo de socios capitalistas, volvió a la acción en 1983 adquiriendo el Ross Revenge, un antiguo buque pesquero del Mar del Norte.
Pero los tiempos habían cambiado y a inicios de la década de los 80 quienes buscaban en el dial lo que no les daba la radio comercial querían punk, rabia y distorsión, no horas y horas de rock sinfónico; y la audiencia de Radio Caroline fue cayendo en picado.
El gobierno británico seguía su particular lucha contra las emisoras libres y para dificultarles aún más las emisiones decretó una nueva ley por la que extendía sus límites marítimos de 3 a 12 millas, obligando a Radio Caroline a tener que adentrarse mucho más en las aguas del mar del Norte, con el peligro que ello conllevaba.
Como Radio Caroline seguía en el aire, pese haber sufrido las inclemencias de alguna tormenta que cerca estuvo de acabar con la emisora, el 19 de agosto de 1989, con la ayuda del gobierno holandés, el fiscal inglés James Murphy ordenó el asalto del Ross Revenge alegando que la frecuencia utilizada por Radio Caroline interfería en las comunicaciones marítimas. El abordaje fue realizado en aguas internacionales y los militares holandeses requisaban todo lo que encontraban a su paso mientras los locutores iban retransmitiendo en directo el asalto hasta que, finalmente, la retransmisión se cortó.
El 20 de abril de 2020, Ronan O’Rahilly fallecía a los 79 años y Johnnie Walker (@piratejw) tuiteaba: "Adiós al fundador de Radio Caroline, Ronan O'Rahilly, el hombre que hizo posible lo imposible y cambió la radio para siempre. Gracias Ronan por la increíble experiencia de ser un DJ de Caroline y desafiar al Gobierno en 1967. Fuiste un hombre increíble".
Vídeos
Carl acaba de ser expulsado del colegio y su madre decide que para encauzarle en la vida lo mejor será que pase algún tiempo con su padrino Quentin. Pero resulta que Quentin es el jefe de Radio Rock, una emisora pirata instalada en un barco en el mar del Norte.
Richard Curtis realiza una emotiva comedia sobre la pasión por la música. Situada en la segunda mitad de los 60, centrada en las aventuras del personal de una radio clandestina que emite desde alta mar y acompañada de una espléndida banda sonora, es una película amable hasta lo ingenuo y alegre hasta lo increíble. Ya desde los primeros acordes, en lo improbable de algunas situaciones y en el aire caricaturesco de los personajes, Curtis deja bien claro que su cinta no pretende ser una crónica realista de aquellos años sino el recordatorio nostálgico y sumamente idealizado de una época que admira.
Los créditos de inicio mueven el dial hasta aquellas noches de radio bajo la almohada. El Conde es el encargado de hacer los honores: "Son las 9 de la noche y los memos del planeta zanganean en zapatillas bebiendo un jerez. Pero nos gusta rocanrolear y estamos listos para dejarnos llevar por el ritmo rabioso del rock. Escuchas Radio Rock y yo soy el Conde, buscando a los que se esconden para la cuenta atrás, hacia el éxtasis, para roquear todo el día y, cómo no, toda la noche".
Créditos de inicio (sintonizando)
En 1965, un equipo de filmación de British Pathé dejó el puerto de Felixstowe en la lancha "Offshore 1" para visitar el MV Mi Amigo de Radio Caroline. El montaje final del material de sus dos días de rodaje resultó en una pieza de 3 minutos utilizada como parte de un corto especial de cine de Pathé sobre 'Water' y que el 13 de abril de 2014 fue publicado en el canal YouTube de British Pathé bajo el título de Radio Caroline (1965). La calidad de la imagen y la iluminación eran inmaculadas, ya que fue rodado por un cámara profesional en una película de cine de 35 mm (sin sonido, sólo se añadieron comentarios y música de fondo). La joven y exitosa "pirata" Radio Caroline recibió un tratamiento un tanto tendencioso y anticuado por parte del comentarista de Pathé, que representaba la voz de la clase dominante en aquellos días. British Pathé también puso a disposición 7 minutos de tomas en línea, aunque sin ninguna corrección de sonido o color. Las tomas consisten en muchos fragmentos cortos repartidos en dos archivos y en orden aleatorio, pero mostrando muchos detalles y escenas en el barco Mi Amigo. El autor del vídeo, decibelfm, ha realizado una reedición completa utilizando cada uno de los fotogramas disponibles y poniendo todos los fragmentos en el orden correcto; también buscó en muchos archivos y tuvo la suerte de encontrar el audio del texto original hablado por los DJ's Dough Kerr, Paul Noble y Gary Kemp; ha intentado sincronizarlo lo mejor posible, añadiendo sonido de fondo y efectos (como gaviotas, sonido del generador y de máquinas de escribir) y una banda sonora de música adecuada y ha realizado una graduación de color de todos los fragmentos para hacerlos coincidir y revivir los colores reales. El resultado es sorprendente y también un poco perturbador. Los colores prístinos y la nitidez hacen difícil imaginar que todo esto sucedió hace más de cincuenta años. El equipo de filmación utilizó iluminación profesional en todas las tomas con el resultado de vistas detalladas en color del estudio, la sala de motores y transmisores, el puente y los chicos jugando al ajedrez en la cubierta. Tony Blackburn aparece ampliamente y otros DJs son vistos en acción: Gary Kemp, Paul Noble, Simon Dee y Dough Kerr, asistidos por el ingeniero Patrick Starling. Keith Skues y Bryan Vaughan aparecen brevemente saliendo de la embarcación Offshore 1.
El informativo "Imágenes" de NO-DO dedicó en 1965 un espacio a 'Radio Carolina'.
El 20 de abril de 2020, Ronan O’Rahilly fallecía a los 79 años y Emperor Rosko hacía sonar la campana de Radio Caroline con emoción apenas contenida.



