Dirigida por
Kleber Mendonça FilhoAño
2025Relación con las Telecomunicaciones
Situación: Brasil, 1977, Orelhãos en acción.Personaje: SILVEIRA, Chu Ming.
El agente secreto: Se va a cortar, no tengo más monedas
La afirmación "una buena ficción es un buen documental" sugiere que el valor de una obra de ficción no radica solo en su capacidad de entretenimiento, sino en su habilidad para retratar verdades humanas, sociales o emocionales, funcionando como un testimonio de su época o contexto, similar a lo que busca un documental. Verbigracia: El agente secreto, un thriller social con trasfondo político que retrata un tiempo opresivo violento y sensual trazando un fascinante y laberíntico fresco que encierra una relación paterno-filial que simboliza la herencia -y la amnesia- de Brasil.
Fragmentos de una una entrevista al director con motivo de la presentación de la película en la edición de 2025 del Festival Internacional de Cine de San Sebastián (SSIFF):
Los últimos 10 o 12 años en Brasil han sido traumáticos en cierto modo, y, probablemente, han revelado heridas que no han sanado completamente porque a mí país no se le da bien mirar al pasado. Algunos países son mejores que otros en eso: Alemania hizo un buen trabajo desnazificándose tras la II Guerra Mundial; Rusia, en cambio, no lo ha hecho tan bien. En Brasil, cuando la extrema derecha comenzó a surgir hace diez años pensé que era realmente extraño y raro que estuvieran trayendo de vuelta cosas que se guardaban en un museo: palabras, actitudes, misoginia, homofobia, racismo interno. Y tal vez eso me llevó a desarrollar este proyecto.
En 1977 tenía nueve años y recuerdo algo. Para mí, es casi como un juego: recordar detalles y comprender su impacto narrativo. No se trata de soñar que el pasado era mejor, sino de la reconstrucción histórica de una época. Y eso me parece fascinante porque implica rebuscar en los propios recuerdos y también en la memoria histórica registrada en periódicos, revistas y fotografías. Mis recuerdos sumados a una memoria casi científica son lo que hace que la reconstrucción del pasado funcione. Una buena película que comprende el pasado es una herramienta clásica en el cine. Barry Lyndon es una película fascinante, aunque no seas un erudito del siglo XVIII en Europa, y hasta dónde sé Kubrick no vivió en esa época. Me gusta mucho la idea de poder conmover a alguien que no entiende bien por qué es conmovido. Algo es bueno porque es real, tiene textura. Hay películas que se conforman si tienen un sofá viejo en el decorado: se trata del viejo sofá, se trata de actitud y comprender el pasado.
Sí el cine forma parte de mi vida y me ayuda. Cuando se ve la antigua sala convertida en un banco de sangre es algo que encaja con el personaje del hijo, que se convierte en un hombre adulto herido, que ha lidiado con un trauma terrible. Es casi como ver al fantasma. De hecho, no he visto fantasmas en mi vida, pero sí en el cine. Lo utilicé de hecho al mostrar en la película Tiburón, de Steven Spielberg, que fue un fenómeno popular, como en todo el mundo. Pero en Recife, que es costera, ¡tenemos un problema real con los tiburones! Así que para mí fue natural encajar eso con la una leyenda urbana real de los años 70: la pierna peluda que usaban los periodistas como código de censura para hablar de la violencia policial.
Puede parecer que la película engaña deliberadamente al espectador haciéndole creer, por el título, que el personaje protagonista podría ser algún tipo de agente encubierto para acabar revelando, al cabo de su largo metraje, una verdad mucho más realista: es solo un hombre corriente atrapado en la violencia de la dictadura militar brasileña. Pero resulta que la "pregunta" de quién es el verdadero "agente secreto" puede verse respondida en múltiples niveles. En el Brasil de 1977, el término "agente secreto" no solo se refería a los glamurosos espías de las películas extranjeras que se proyectaban en los cines, sino que también tenía un matiz político: durante la dictadura militar, el término se utilizaba popularmente para describir a agentes no identificados vinculados al Gobierno que participaban en actividades de vigilancia, intimidación y acciones clandestinas. En el título de la película, el guionista y director Kleber Mendonça Filho, combina dichos significados: la imagen pop de un espía de cine, las figuras oscuras del régimen e incluso la idea de la memoria en sí misma actuando como un agente invisible que influye en los personajes. El título también aparece en la propia película durante una escena como una de las películas que se proyectan en el histórico cine São Luiz de Recife en el que trabaja el suegro del protagonista.
El resultado: una película que es simultáneamente lúdica y profunda, realista y artificiosa, nostálgica y vitalista, fatalista y -porqué no- esperanzadora.
Y en esta reconstrucción de Recife en 1977 no faltan los orelhões, las cabinas telefónicas brasileñas de la época, y las vitales llamadas telefónicas desde ellas para quien siendo perseguido no quiere ser encontrado. Por cierto, cuando el contacto de Marcelo en Brasilia le llama desde una cabina telefónica pública, el teléfono dentro de la cabina muestra claramente el logotipo de TELESP (tres auriculares orientados hacia fuera, formando un triángulo). TELESP era la empresa pública de telecomunicaciones del estado de São Paulo, no de Brasilia, que contaba con un proveedor regional diferente.

Chu Ming (Verónica) Silveira abrió en 1965 su estudio de arquitectura y un año más tarde ingresó, como arquitecta, en la Companhia Telefônica Brasileira, (CTB), en São Paulo. Entre 1968 y 1972, Chu Ming fue directora del Departamento de Proyectos de CTB.
A fin de eliminar las colas en bares y farmacias de quienes querían hacer una llamada telefónica, la CTB había instalado en las calles cabinas telefónicas de diseño cilíndrico que resultaron vandalizadas.
En 1971, la CTB abordó el desafío de sustituirlas por un elemento abierto que, aparte de dar el servicio como teléfono público, se integrara en el mobiliario urbano, adecuándose a las condiciones ambientales (sol y lluvia), con una apropiada relación coste-rendimiento. Chu Ming Silveira creó los diseños de los elementos de soporte de los aparatos telefónicos, Chu I y Chu II, denominados así por la CTB, y conocidos popularmente como orelhinha ('orejita') y orelhão ('orejón'), respectivamente. Su forma de huevo permitía reflejar la mayor parte del ruido externo y hacía converger la conversación hacia el centro de la parábola, donde se ubica el oído del usuario, reduciendo interferencias. Estos ‘orejones’ se convirtieron rápidamente en iconos del diseño brasileño de mobiliario urbano.
Las ciudades de Río de Janeiro y São Paulo recibieron los primeras cabinas, el 20 y 25 de enero de 1972, respectivamente. La población pronto creó apodos para la novedad, como tulipa ('tulipan'), capacete de astronauta ('casco de astronauta') y el definitivo, orelhão.
En marzo de 1972, la CTB registró un aumento del 12% en el promedio diario de llamadas realizadas desde teléfonos públicos, después de la instalación de los orelhões.
En 1973, cuando la empresa Telesp (Telecomunicações de São Paulo) sustituyó a la CTB en el servicio de telefonía en el Estado de São Paulo, las primeras ‘orejones’ se exportaron a Mozambique. Los modelos inspirados en el proyecto de Chu Ming se pueden encontrar en otros países africanos como Angola, en países latinoamericanos como Perú, Colombia, Paraguay e incluso en China, país natal de Chu Ming.
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En 1977, en plena dictadura militar brasileña encabezada por el general Ernesto Geisel, Marcelo, un profesor que huye de un pasado turbulento regresa a la ciudad de Recife con la esperanza de empezar de nuevo y reencontrarse con su hijo, pero pronto se da cuenta de que la ciudad está lejos de ser el refugio que busca y, además, deberá eludir a unos sicarios al amparo del régimen que lo persiguen por una enrevesada trama empresarial y mafiosa. El cineasta Kleber Mendonça Filho regresa con un fragmentario relato de espías en el que plantea una estimulante combinación de registros sin perder su anclaje en las páginas de la historia brasileña. A través de una narración vibrante, Mendonça Filho confecciona esta oda afilada al caos de las calles desde la que establece un valioso diálogo cinematográfico contra el olvido del pasado de su país.
Encuentro con Kleber Mendonça Filho y María Zamora.
En colaboración con Elastica Films, La Aventura y Neon.
Emitido en directo el 23 sept 2025.
El agente secreto, en la Academia
Sitio web oficial del Orelhão.



